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Capítulo 683:
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Caden dio un paso atrás pero permaneció frente a ella.
«Sigo aquí, a tu lado».
«¿Entonces por qué me sueltas?». Preguntó Alicia, con la voz llena de ansiedad.
«Vuelve aquí.»
Caden soltó una risita baja, su voz rica y resonante.
«Si tienes miedo, ¿por qué no te quitas la venda?».
Alicia se detuvo un momento, aturdida por la lógica.
Se llevó la venda a los ojos, pero justo entonces oyó un zumbido en lo alto.
Era la vibración aguda de un pequeño zángano.
El zumbido resonó en sus oídos e incluso alteró el ritmo de su corazón.
Antes de quitarse la venda, gritó una vez más,
«Caden, ¿sigues ahí?»
Caden la tranquilizó: «Estoy aquí, Alicia».
Animada, Alicia se quitó la venda y abrió lentamente los ojos.
Sus ojos brillaban, claros y puros como el cristal, reflejando la impresionante vista que tenía ante ella.
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Alicia se quedó atónita.
Se encontraba en la azotea de un edificio de 50 plantas, con una vista infinita ante ella.
Caden estaba apoyado despreocupadamente en la barandilla, con su sonrisa ocultando parcialmente la vista.
Detrás de él se alzaba un grandioso y hermoso castillo, idéntico a la maqueta que habían montado en la oficina apenas unas horas antes.
Alicia se quedó boquiabierta, con el sonido de su propio corazón llenándole los oídos.
«Caden», pronunció, abrumada y sin palabras, capaz de pronunciar únicamente el nombre de su amado.
Los labios de Caden se curvaron en una sonrisa, deleitándose con su reacción.
«¿Te gusta?»
Alicia no sabía cómo expresar lo que sentía.
El regalo que le presentó era como un cofre del tesoro, cada capa desvelaba otra sorpresa.
Caden se acercó, rodeando con el brazo su esbelta cintura.
Sus frentes se tocaron, sus ojos se clavaron intensamente el uno en el otro como si se fundieran en uno.
«¿Te gusta?» volvió a preguntar Caden.
Alicia asintió, con una lágrima rodando por su mejilla.
«Me encanta, Caden. De verdad que me encanta».
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