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Capítulo 681:
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Caden sonrió satisfecho pero permaneció en silencio, con la diversión parpadeando en sus ojos.
Cómo iba a decirle la verdad?
«Tuvimos una aventura», dijo con fingida seriedad.
Alicia se echó a reír, tanto que dejó caer un trozo de la maqueta sobre la mesa.
«¡Oh, no!», dijo recogiéndolo.
«No me astilles los diamantes».
Después de más de dos horas, el castillo estaba por fin terminado.
Alicia juntó las manos, una sonrisa serena se extendió por su rostro.
«Me encanta, Caden», dijo.
Caden la miró, sintiendo una abrumadora oleada de afecto.
En aquel momento, cualquier otro plan que tuviera le parecía insignificante: sólo la quería a ella, aquí y ahora, enteramente suya.
«Alicia», susurró, apartándole suavemente un mechón de pelo de la cara.
«¿Sí?», preguntó ella, con unos ojos tan brillantes y puros que su corazón se aceleró.
Caden casi pronunció las palabras en la punta de la lengua, pero se las tragó y dijo: «¿Quieres cambiarte? Quiero llevarte a un sitio».
Sus ojos se iluminaron.
Novela corregida y publicada en hispanovelas,com
«¿Es una cita?»
«Sí», confirmó él con una sonrisa.
A las mujeres les encantaba lucir lo mejor posible en momentos especiales, siempre conscientes de cómo aparecían en fotos y vídeos.
Si alguna vez se arrepentía de su atuendo, sería él quien se enteraría más tarde.
Alicia ladeó la cabeza juguetonamente.
«¿Por qué debería cambiarme? ¿No me queda bien todo?».
Caden rió suavemente.
«Sí que te queda bien. Pero si estás segura, vamos».
Después de treinta minutos en coche, llegaron a un lugar que Alicia no había visto nunca.
Caden se aflojó la corbata y la utilizó para taparle suavemente los ojos.
Alicia se tensó ligeramente pero sonrió.
«No estarás planeando alguna aventura al aire libre con esta venda en los ojos, ¿verdad?», se burló, medio esperando una sorpresa juguetona.
La compostura de Caden casi se quebró ante su descarada sugerencia.
«En serio, ¿no se te ocurre nada inocente por una vez?».
Alicia fue ayudada con cuidado a salir del coche.
El aire de la noche era fresco, con un toque salado.
Preguntó: «¿Estamos cerca del mar?».
«Sí», respondió Caden mientras la rodeaba con el brazo, usando su ancho pecho para protegerla del frío.
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