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Capítulo 628:
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«No lo hagas. Alguien podría ver».
Ella tomó asiento en el banco de al lado.
Caden no estaba seguro de los acontecimientos que ocurrían en el interior, pero fue suficiente para permitirle un momento de alivio. Se reclinó, mostrando un raro signo de fatiga.
«Alicia, ¿cómo te has enterado de que necesitaba la medicina con tanta urgencia?».
Alicia se sorprendió.
«¿De verdad la necesitabas?»
Caden la miró a los ojos oscuros.
«¿Traer la medicina fue sólo una coincidencia?».
Alicia intentó sonreír, pero le costó. Observó cuidadosamente su rostro pálido.
«Cuando te llamé y me enteré de que estabas en el hospital, supuse que había ocurrido algo grave. Quería ir a verte pero no quería llegar con las manos vacías, así que cogí algunas medicinas de Mónica, con la esperanza de que pudieran ser útiles.»
La expresión de Caden era intensa mientras le agarraba la mano con fuerza.
«¿De verdad fue una mera coincidencia?».
Alicia se sintió ansiosa bajo su mirada.
«Sí, fue una coincidencia».
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En ese momento, no supo por qué, pero sintió un fuerte impulso de encontrar a Mónica. Recogió un montón de medicinas y se dirigió directamente a la residencia de la familia Hopkins, pidiéndole a Cliff que la llevara allí. Parecía que un instinto visceral había impulsado a Alicia a atender las necesidades urgentes de Caden.
Caden se echó a reír de repente. Sin decir nada, atrajo a Alicia entre sus brazos, haciendo caso omiso de su ligera resistencia, y la abrazó con firmeza.
Alicia sintió su tensión, así que dejó de resistirse y lo abrazó a su vez. Intuyó que algo importante había ocurrido. Sus instintos habían sido correctos.
La mente de Caden estaba abrumada por la inesperada llegada de Alicia, pero su presencia lo tranquilizó. No quería pensar en nada más, sólo apreciar la calidez de este momento.
Al cabo de un rato, un guardaespaldas se acercó para ponerle al corriente. Mientras seguía abrazada a Caden, las mejillas de Alicia se sonrosaron de vergüenza.
El guardaespaldas se aclaró la garganta.
«Señor Ward, ¿está prestando atención?».
Caden permaneció en silencio.
Alicia le tiró del pelo.
«Oye, Caden, te está hablando a ti».
Caden levantó la cabeza, pero mantuvo un firme agarre en la cintura de Alicia para mantenerla cerca, y se encaró con el guardaespaldas.
«¿Qué pasa?»
El guardaespaldas le informó: «Señor Ward, Gareth ya no está en estado crítico».
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