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Capítulo 406:
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Caden se rió entre dientes. «Me salté el drama, solo pillé a Blake siendo el torpe de siempre».
Alicia dio un suave suspiro. «Bueno… está bien».
Alicia no acababa de entender a qué venía tanto alboroto.
En cuanto entraron en el restaurante, Alicia mencionó que necesitaba ir al baño a lavarse las manos. Con una mirada seria, Caden preguntó: «¿Intentas decir que estoy sucia?».
Alicia no había previsto este malentendido, y no pudo evitar que sus labios se crisparan. «¿No es normal lavarse las manos antes de comer? ¿No vas a hacerlo?».
«Entonces, ¿estás diciendo que crees que estoy sucia?», repitió él, con un tono burlonamente serio.
Alicia no cayó en su intento de convencerla. «Sí.»
Caden la estudió por un momento, pero sorprendentemente, no había rastro de ira en su rostro.
«Querías la verdad, ¿verdad?». añadió Alicia. «¿Estás satisfecha ahora?»
Sin esperar respuesta, se dirigió directamente al baño.
Cuando regresó, Caden ya se había tomado la libertad de pedir la comida. Cortésmente, invitó a Alicia a elegir lo que prefiriera.
Un rápido vistazo a la mesa demostró que todo era de su agrado.
«Es suficiente por ahora», dijo Alicia. Decidió no hacer más pedidos y se limitó a añadir: «Me comeré lo que hayas pedido».
Sus pensamientos estaban ocupados con el próximo evento de la galería, así que aprovechó la oportunidad para pedirle a Caden alguna información pertinente.
A continuación, propuso un posible curso de acción. «Yo dirijo la galería ahora. Dame su tarjeta de visita y hablaré con él».
Caden respondió: «Ya he hablado con él. Sólo quería verte cuando te lo mencioné».
Los ojos de Alicia se entrecerraron ligeramente al inquirir: «Caden, no estarás conspirando con él contra mí, ¿verdad?».
Caden bajó la voz y dijo: «Te importa tanto la galería. ¿Por qué iba a poner en peligro tus intereses?».
Alicia replicó instintivamente: «¿No es causar el caos exactamente lo que más te gusta?».
Caden respondió haciéndose eco de sus palabras: «La gente no puede quedarse siempre en el mismo sitio».
Alicia se quedó sin palabras. No pudo evitar preguntarse dónde había adquirido Caden semejante sabiduría.
Era difícil para ella comprender que Caden estaba realmente articulando algo tan perspicaz.
Lo que había comenzado como una discusión de negocios se había transformado gradualmente en una comida informal, creando una atmósfera cargada de tensión.
Como la comida aún no había llegado, Caden seguía mirando a Alicia, con una mirada descarada e inquebrantable. Alicia, tratando de distraerse, sacó su teléfono, fingiendo estar absorta en algo importante.
De repente, Caden rompió el silencio, preguntando: «¿Has mirado bien la foto que te envié hoy temprano?».
El tono de Alicia permaneció frío mientras respondía: «Lo hice».
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