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Capítulo 387:
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Pero después de eso, dejó de responder a cualquier otra pregunta.
El trayecto hasta el hospital fue silencioso, sin que Ray hiciera ruido ni se moviera.
El único movimiento provenía de sus dedos.
Se movían de vez en cuando, casi como si lo hicieran solos, sin control.
Alicia ya había visto a niños así durante su trabajo como voluntaria en zonas afectadas por catástrofes.
Ray era autista.
En situaciones así, contactar con la policía era la única opción.
Cuando Alicia cogió el teléfono, Ray pareció intuir sus intenciones. De repente, le agarró la mano para detenerla. Ella habló con voz tranquila. «La policía puede ayudarte a encontrar a tus padres. No tienes por qué tener miedo».
Pero Ray reaccionó de forma inesperada. En un arrebato repentino, le arrebató el teléfono y lo arrojó al suelo, haciéndolo añicos.
Por un momento, Alicia se quedó sin habla.
Al parecer, no le quedaba más remedio que recurrir a la policía.
Cuando se agachó para recuperar el teléfono, Ray aprovechó la oportunidad y salió corriendo.
A Alicia se le aceleró el corazón. ¿Por qué le tenía tanto miedo a la policía?
¿Podría haberse metido en problemas por algo que había hecho?
Pero no era más que un niño con autismo. Su preocupación por su seguridad se apoderó de ella y corrió inmediatamente tras él.
Durante la persecución, Alicia tropezó con Ciara.
Jasmine, al reconocer a Alicia, gritó su nombre. Sin perder un segundo, Alicia le gritó: «¡Detengan a ese chico!».
Jasmine reaccionó con rapidez y agarró a Ray.
Él se resistió, agitando los brazos y clavándole los dientes en la mano.
Conocida por su poca paciencia, Jasmine le dio una bofetada instintiva, aunque no fue fuerte.
Para sorpresa de todos, Ray cayó inconsciente.
Jasmine se quedó en estado de shock y Alicia compartió su incredulidad. Todavía desconcertada, Jasmine murmuró: «Apenas lo toqué… ¿Cómo ha podido ser tan delicado?».
Recuperando el aliento, Alicia replicó débilmente: «Al menos ahora no intenta huir».
Ciara había estado en el hospital para una revisión rutinaria y también se sorprendió al ver a Alicia.
Luego, el reconocimiento apareció en su rostro cuando miró a Ray.
«Es el hijo de un pariente. ¿Qué hace aquí?»
Alicia parpadeó sorprendida. ¿Qué posibilidades había?
«¿Podría ponerse en contacto con sus padres, señora Ward?».
Ciara se detuvo un momento, sumida en sus pensamientos. «Creo recordar que a sus padres les ocurrió algo desafortunado…».
Dada la presencia de Ray, se abstuvo de dar más detalles.
No quería causarle un dolor innecesario.
Sin embargo, era importante señalar que Ray no era de esta zona. Para que un niño acabara aquí, vestido tan pobremente y con un estómago hueco que indicaba hambre, era evidente que algo había ido terriblemente mal.
¿Qué opciones tenían?
De repente, Ciara tuvo una idea brillante.
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