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Capítulo 346:
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Justo en el momento de apagar el móvil, una sensación inquietante la recorre y le provoca un escalofrío.
Al darse la vuelta, vio un coche que se detenía a su lado.
La ventanilla se bajó, mostrando el perfil de Caden.
Un grito ahogado se escapó de sus labios.
«Señor Ward… Tenía la impresión de que estaba fuera por negocios. ¿Cuándo regresó?»
Los ojos de Caden eran gélidos, carentes de calidez. «¿De qué reunión está hablando?»
La mente de la asistente se agitó, completamente desprevenida. Ella tropezó con sus palabras. «Yo… no estoy segura…»
La expresión de Caden cambió, oscureciéndose mientras una tormenta se formaba en sus ojos. Sin decir una palabra más, giró el volante y aceleró hacia la compañía de Alicia.
Alicia no tenía ni idea de que Caden había vuelto.
Después de su acalorada discusión, habían cortado casi por completo los lazos. Pero cuando Alicia acudió a la reunión social, no pudo resistirse a compartir una publicación en las redes sociales. Gerry lo vio, hizo una captura de pantalla e inmediatamente se la envió a Caden, preguntándole si Alicia ya no era alérgica al alcohol. Caden no respondió, pero en cuanto vio la publicación, se le apretó el pecho. Por la tarde, ya estaba regresando a toda velocidad.
Hacía tiempo que la galería se había estabilizado, y la reputación de Alicia la precedía: todo el mundo sabía que no podía beber. Hacía años que no probaba una gota de alcohol. ¿Pero esta noche? Bebió como si no tuviera nada que perder. ¿Por qué tipo de evento, o por qué tipo de cliente, estaba dispuesta a arriesgarlo todo?
Mientras Caden conducía, sus nudillos se blanqueaban en el volante, su mandíbula se apretaba con fuerza.
Mientras tanto, Alicia volvía al edificio de la empresa tambaleándose y borracha. Era tarde y el lugar estaba tranquilo: la mayoría de los empleados ya se habían ido a casa. Aprovechando la rara oportunidad, Shelia la siguió de cerca, con la mirada más aguda que nunca.
Alicia entró en su despacho, donde la esperaba Ciara.
«Está aquí», susurró Alicia con aire de conspiración. «¿Está todo listo?»
Ciara asintió lentamente.
Alicia continuó: «En un minuto, cortaré la electricidad del edificio. Si te da miedo la oscuridad, hay una luz de noche en mi salón».
Ciara le cogió la mano y le dio un apretón tranquilizador. «He visto cosas peores, créeme. Me quedaré aquí y te cubriré las espaldas».
Los labios de Alicia se curvaron en una pequeña sonrisa.
Momentos después, llamaron a la puerta.
Tras dedicarle a Alicia una última mirada significativa, Ciara se escondió en el salón, dejando a Alicia sola en su escritorio. Alicia se colocó en posición, apoyando la cabeza en la mano, con los párpados cerrados mientras gritaba: «Adelante».
Shelia abrió la puerta, sus ojos brillando maliciosamente cuando vio a Alicia desplomada sobre su escritorio, aparentemente dormitando.
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