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Capítulo 340:
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Shelia fue audaz porque vino preparada. Sacó un informe de diagnóstico psiquiátrico y lo lanzó sobre la mesa. Era avispada, siempre se mantenía justo en los límites de la ley. Se las había arreglado para provocar tanto a Alicia como a Caden sin cometer ninguna ofensa que condujera a su arresto.
Finalmente, todos salieron de la comisaría.
Shelia se burló de Caden con una sonrisa burlona, diciendo: «¿Crees que eres tan duro? Entonces, ¿por qué no me mataste? ¿Es porque no puedes, o tienes el corazón tan blando como tu madre?».
Los ojos de Caden se oscurecieron cuando mencionó a su madre. Alicia le miró instintivamente. Luego miró hacia la puerta de la comisaría, observando que no había salido nadie más. Después de un momento, observó los alrededores.
La excitación de Shelia creció mientras continuaba, su voz goteando veneno.
Dijo: «Caden, sé que me desprecias. Me odias por destruir a tu familia y por ser la causa de la muerte de tu madre. Si tienes valor, adelante, mátame y venga a tu madre. Pero no lo harás, ¿verdad? Tienes que ocuparte de tus asuntos; no puedes ir por ahí matando a la gente. Eres igual que tu madre, que me pasó por alto para recuperar a Jerald. ¿Y qué ganó ella al final? ¡Murió a manos de su amado! Caden, este es tu karma. ¡Tu madre merecía su destino, y tú, bastardo, mereces ser huérfano!»
Mientras ella gritaba esas últimas palabras, Caden llegó a su punto de ruptura. Se abalanzó sobre ella y la agarró por el cuello.
La cara de Shelia palideció de miedo, pero se mantuvo desafiante.
El rostro de Caden era severo, su agarre inflexible. En cuestión de segundos, la tez de Shelia se tornó de un profundo tono púrpura y empezó a entrar en pánico.
Alicia se acercó y presionó la muñeca de Caden. «Caden, suéltala», dijo, con un tono suave pero firme. «¡Recuerda que hay cámaras vigilando!»
Caden pareció ignorar su advertencia. La presencia de cámaras era irrelevante para él.
Alicia, consciente de su intenso enfado, sugirió con cautela: «Caden, muévete un poco a la derecha. Las cámaras no cubren ese lugar».
Mientras hablaba, trabajó para aflojar su agarre. Shelia tenía que afrontar las consecuencias, pero no a costa del futuro de Caden.
Finalmente, Caden aflojó su agarre.
Shelia se desplomó en el suelo, y Alicia la sacudió teatralmente un poco antes de tirar de ella hacia su coche.
Cuando Shelia recobró el conocimiento, empezó a resistirse.
Alicia la sometió rápidamente, dándose cuenta de su intención. «Lo hiciste deliberadamente. Esperabas que Caden te matara y él acabara en la cárcel, ¿verdad?».
Shelia miró a Alicia con odio. «Esto no es asunto tuyo. Atrás!»
Alicia se burló. «Me mantendré al margen, y Caden no es tan tonto como crees».
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