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Capítulo 316:
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Ciara miró de nuevo a Caden, que parecía preocupado pero mantenía su conducta severa. Su comportamiento contradictorio la dejó desconcertada; ¿por qué tenía que ser tan terco?
Le dio un codazo, con un tono más suave. «Consigue una medicina eficaz. Las mujeres se preocupan por su aspecto y temen el dolor. Date prisa y encuentra algo que la ayude a curarse más rápido».
Caden tragó saliva, pero antes de que pudiera responder, Alicia dijo: «No hace falta, señora Ward. La medicina del hospital parece lo bastante eficaz».
Ciara la tranquilizó con una cálida sonrisa. «No pasa nada. No te ha tratado bien y te mereces algo mejor. Debería hacer esto por ti».
Caden habló sin emoción. «Ha dejado claro que no lo quiere. ¿Por qué insistir?»
Ciara hervía de ira. Agarró su bastón y golpeó con fuerza a Caden.
El sonido del impacto fue notablemente sordo y fuerte, pero Caden permaneció inmóvil, aparentemente no afectado por el dolor.
Cuando el médico terminó de cambiarle las vendas, se levantó y les dirigió una mirada curiosa.
«¿Cuál de ustedes es pariente del paciente?», preguntó.
Ciara señaló a Caden. «Él lo es».
Alicia replicó rápidamente: «No lo es».
El médico parecía confuso. Dudando, preguntó: «¿Quién es, entonces? Necesito anotar algunos detalles».
Alicia respondió: «Informaré a mi familia más tarde y haré que hablen con usted».
El rostro de Caden se volvió aún más frío. El médico, incapaz de soportar la creciente tensión, abandonó rápidamente la habitación.
Alicia decidió que era hora de abordar sus asuntos financieros. Transfirió 10.000 dólares a Caden. Él miró la transacción en su teléfono y su expresión se ensombreció. «¿Para qué es esto?»
«Es para reembolsarte los gastos del hospital que cubriste por mí», explicó ella.
Pensaba aclarar sus asuntos financieros de uno en uno. A pesar de su complicada historia, sabía que nunca resolverían todo de verdad. Sus acciones tenían más que ver con provocarlo que con resolver de verdad sus problemas.
La expresión de Caden se ensombreció aún más. Aceptó el dinero, pero intentó devolver una parte. «Esto es más de lo necesario. Deberíamos tener claro lo que se debe, sin deudas persistentes».
Sin embargo, su intento de devolver los fondos fracasó.
Alicia borró su información de contacto ante sus ojos. Sin levantar la cabeza, dejó el teléfono en el suelo. «Quédate con el cambio; es por las molestias».
Caden se quedó boquiabierto.
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