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Capítulo 314:
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Los ojos de Caden se oscurecieron, llenos de emociones arremolinadas. «Alicia.»
Ella le interrumpió suavemente: «No hacen falta más palabras. Usted es el alto y poderoso señor Ward. ¿Por qué deberías manchar tu orgullo por mí?».
Caden apretó con fuerza la muñeca de ella, tirando de su mirada para que se encontrara con la suya.
«¿De verdad quieres que esto acabe así?».
Un silencio prolongado llenó la habitación del hospital. El teléfono de Caden seguía sonando, pero él lo ignoró, con la mirada fija en Alicia.
Sus pestañas se agitaban mientras las lágrimas corrían por su rostro. «Caden, si pudiera retroceder en el tiempo, desearía poder volver a la noche en que regresaste al campo. Preferiría enfrentarme a la muerte que haberte buscado».
Caden permaneció callado, su agarre sobre ella aflojándose lentamente. «De acuerdo. Como quieras».
Los ojos de Alicia parecían aún más hinchados, pero contuvo obstinadamente las lágrimas, decidida a no derrumbarse.
Él se levantó, con tono distante. «Descansa bien».
Al salir de la habitación, se detuvo un momento. Sintió que el corazón se le hacía añicos, y el viento frío del pasillo lo recorrió, helándole la sangre hasta casi congelársela. Tras una larga pausa, se alejó.
Se dirigió al salón, donde sólo estaban Ciara y Dorian.
Al notar la expresión grave en el rostro de Caden, la mirada de Dorian se entrecerró ligeramente. «¿Cómo está Alicia? ¿Está bien?»
Caden tomó asiento. «Tiene las manos y los pies congelados, y se le acaba de pasar la fiebre».
El rostro de Dorian se llenó de remordimiento. «Si Alicia necesita algo, avísame».
Caden respondió: «¿Ah, sí? Entonces repasemos los detalles».
En ese momento, Dorian sintió que algo andaba mal, aunque no pudo encontrar las palabras para protestar.
Sólo Ciara notó el cambio en Caden. «¿Qué pasa? Hubo un malentendido con Alicia?».
Caden dudó antes de responder fríamente: «No. Todo está bien».
Caden fue minucioso en la discusión que siguió, abordando cada detalle. Dos horas pasaron inadvertidas.
Entonces, un repentino golpe en la puerta interrumpió la conversación.
Entró el chófer de Caden, diciendo: «Señor Ward, la señorita Moss no puede aguantar mucho más».
Dorian reaccionó conmocionado. «¿Qué?»
El chófer, sobresaltado por la reacción de Dorian, aclaró rápidamente: «Está en estado crítico, señor».
Caden dio una instrucción firme: «¿A qué esperas? Súbela para rescatarla».
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