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Capítulo 1202:
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Cliff intervino, dando su talla al tendero, quien rápidamente llamó a un empleado para que la buscara.
Cliff miró a Laney. —¿No somos qué? —Sus ojos se abrieron como platos. —¿Lo somos?
—¿No lo somos? —bromeó Cliff con una sonrisa—. ¿Qué creéis que somos, primas? ¿Habéis visto alguna vez a unas primas comportarse como nosotras?
Al recordar sus momentos íntimos, el rostro de Laney se puso colorado. Su corazón palpitaba sin control.
Mientras Cliff se ocupaba del pago, Laney envió un mensaje de texto a su amiga Kailyn, sin saber muy bien qué hacer con la situación.
Kailyn le contestó: «Básicamente, ahora tenéis una relación. ¿A qué esperáis? ¡Seguid adelante!».
Laney respondió: «Todo ha cambiado tan rápido. Es surrealista».
«Chica, estás sola en un entorno romántico. Haz que sea una noche especial», respondió Kailyn.
«¿Qué le hizo cambiar de opinión tan repentinamente?».
«Cliff sabe lo que hace. Quizá se haya dado cuenta de lo que quiere. No te preocupes por ser perfecta. Te enviaré algunos consejos».
Laney parpadeó. «Me pellizqué. Es real, Kailyn».
«¿Y trajiste la pastilla especial que te di? Quizá esta sea la noche para usarla, por si acaso».
Después de una conversación inconexa, Laney finalmente recobró el sentido. Recordó que sí había traído la píldora que Kailyn le había dado.
Sin embargo, Laney no apresuró las cosas con Cliff esa noche. Durante los días siguientes, disfrutaron de su tiempo juntos, y ella observó cuidadosamente su comportamiento. Como esperaba, Cliff siempre se detuvo antes de dar un paso definitivo.
Una vez, mientras Cliff estaba en el baño, Laney se apoyó en el marco de la puerta, apoyando la barbilla en las manos y suspirando. «Desde que somos pareja, ¿por qué sigues conteniéndote?».
Cliff, tomado por sorpresa, respondió mientras seguía concentrado en su tarea: «¿Podemos hablar de esto en otro momento?».
«¿Ahora no?», insistió Laney, con un tono medio serio. «De todos modos, no estás diciendo mucho».
A pesar de sus atrevidas palabras, no se movió de su sitio, sino que preguntó con un toque de abatimiento: «¿No soy tu tipo? ¿Prefieres a alguien con más experiencia?».
La persistencia de Laney dejaba claro que necesitaba respuestas.
Cliff, al darse cuenta de que la conversación no iba a esperar, hizo una pausa a regañadientes.
Cliff tenía una extraña habilidad para dejar a Laney sin palabras con su lógica impenetrable.
Los constantes rechazos habían tejido un nudo apretado en el corazón de Laney, hasta que finalmente, se rindió al enfoque sugerido por Kailyn.
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