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Capítulo 1175:
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A pesar de la broma, Gerry tenía buen sentido del humor y no se molestó.
Al estrecharle la mano a Juliet, Gerry notó que su mano estaba algo fría. Bromeando, regañó a Cliff: «Cliff, estamos en octubre y ella lleva un vestido. ¿Por qué no le ofreciste tu abrigo?».
Juliet sonrió tímidamente. «No tengo frío. El coche del Sr. Hopkins estaba bien calentito».
Cliff mantuvo su rostro inexpresivo, ignorando las palabras juguetonas de Gerry. Desvió su atención hacia Laney, que estaba sentada tranquilamente sola, y se acercó a ella con un regalo.
Laney había estado observando a Cliff y a Juliet desde su llegada. Estaban uno al lado del otro, parecían una pareja perfecta, y la familia Hopkins parecía genuinamente feliz de verlos juntos. Cada palabra que decían le dolía en el corazón.
Cuando Cliff se acercó, Laney no pudo esbozar una sonrisa e instintivamente apartó la cabeza. Tenía muchas ganas de huir, pero no quería alarmar a su familia ni revelar nada sobre su relación con Cliff.
Cliff colocó la bolsa de regalo a su lado. «Prometí venir a ver vuestra actuación, pero bebí demasiado en el almuerzo y me quedé dormido», explicó simplemente, acercándose. «Mira el regalo. Si no te gusta, podemos ir de compras más tarde».
Laney sintió una oleada de amargura en su corazón. Apretó los puños, contuvo las lágrimas y logró decir: «Gracias, Cliff. Te lo agradezco de verdad».
Cliff estaba lo suficientemente cerca como para notar la tensión en su voz, lo que le provocó una punzada de inquietud. «Me aseguraré de asistir a tu próxima competición», le aseguró.
Laney sintió una sensación de entumecimiento. Su ausencia durante la competición la había decepcionado, y sus palabras no sirvieron para calmar sus emociones. Bajó la mirada y murmuró: «Sigue comiendo. Estoy bien». Durante la cena, Laney pareció apática.
Cliff le sirvió algunos de sus platos favoritos, pero apenas los tocó, solo sorbió su sopa de vez en cuando.
Cliff frunció el ceño, sospechando que probablemente terminaría registrando la nevera más tarde.
Al mismo tiempo, Juliet, que parecía igual de desinteresada en la comida, observaba de cerca a Laney. No podía ignorarlo. Cliff estaba constantemente concentrado en Laney.
Juliet tenía curiosidad por descubrir qué encanto poseía Laney, la prima de Cliff. Al final, llegó a la conclusión de que no tenía nada de especial, solo era una chica tranquila y delicada con la piel suave. Aun así, el afecto de Cliff por Laney parecía excesivo.
—Señor Hopkins, ¿podría servirme un vaso de agua? —le pidió Juliet educadamente.
Cliff accedió y le pasó un vaso.
Cuando Juliet tomó el vaso, dejó que sus dedos rozaran la mano de él a propósito un momento más.
Laney se quedó paralizada, con los ojos fijos en la acción.
Juliet mantuvo el contacto un momento más antes de soltarlo y, de repente, se encontró con la mirada de Laney.
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