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Capítulo 1039:
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Pero pronto perdió la energía, cerró los ojos y apoyó la cabeza en el hombro de Caden, dejando que el beso se desvaneciera mientras se quedaba cerca de él.
Caden se rió entre dientes y le dio una palmadita suave en la mejilla. «¿Te quedas dormida encima de mí?».
Alicia entreabrió los ojos, demasiado cansada para hacer mucho más que girarlos.
Caden se rió. «Solo tú podrías quedarte dormida en medio de un beso».
Más tarde, Caden había reservado una acogedora cabaña junto al mar para ellos. La bañó con cuidado y, finalmente, se quedaron dormidos en brazos el uno del otro, con su mano descansando suavemente sobre su abdomen inferior, masajeándolo suavemente.
Alicia murmuró: «¿Qué estás haciendo?».
Caden le respondió con suavidad: «Pronto te llegará el período. Solo te estoy dando un pequeño masaje para aliviar cualquier molestia con antelación».
Alicia sintió un cálido torrente en el pecho por su cuidado. Lo abrazó con más fuerza. «Entonces, ¿por eso insististe en que comiéramos hoy comida caliente, para ayudar con el dolor?».
«Sí».
Después de un momento, su mano se deslizó hacia abajo, deslizándose bajo su camisón.
Alicia chasqueó la lengua.
Caden, con voz seria, dijo: «Quédate quieta. Solo estoy comprobando».
«¿Comprobando qué? Estoy bien».
La supuesta comprobación de Caden resultó ser algo completamente diferente.
«Te han crecido un poco. Si no te viene la regla mañana, te ayudaré a recortártelas».
Alicia suspiró derrotada. Sus periodos solían ser largos e incómodos, duraban alrededor de una semana, así que se aseguraba de estar limpia y ordenada.
Cuando Caden se enteró, se hizo cargo de ese trabajo.
Alicia había estado dormida durante ocho horas, pero todavía estaba completamente oscuro cuando abrió los ojos.
La habitación estaba llena del relajante sonido de las olas del océano rompiendo cerca, y lo primero que vio fue el sereno y hermoso rostro de Caden a su lado.
Su corazón se llenó de afecto. Había decidido dejar de lado cualquier resentimiento y poner fin al trato de silencio que le había estado dando.
Con Caden todavía profundamente dormido, Alicia aprovechó el momento. Acarició suavemente su rostro y plantó besos suaves en su piel.
Él seguía durmiendo plácidamente, sin inmutarse por sus tiernos gestos.
Alicia sonrió para sí misma y se acurrucó contra su pecho, dejando que el calor de su cuerpo la envolviera. Inhaló profundamente, saboreando su aroma limpio, una mezcla de gel de ducha y algo que solo Caden podía tener. Era reconfortante, tranquilizador e increíblemente embriagador.
Al apartarse, una risita silenciosa se escapó de sus labios.
Sin embargo, su sonrisa se desvaneció rápidamente cuando notó que los ojos de Caden estaban abiertos, observándola con tranquila intensidad.
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