✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 995:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Fue Lauren quien acudió a Roger con una propuesta. Afirmó que podía salvar a Wesley, pero a cambio exigía una promesa: un gran proyecto que elevara el prestigio de la familia McCoy, y una alianza matrimonial.
Roger aceptó sin dudarlo, sin preguntar cómo se encontraría un corazón compatible.
Un corazón apareció, poco tiempo después. El donante había sufrido un grave accidente de coche.
Roger podía adivinar el motivo. Pero para salvar a su nieto, había decidido no indagar más. La operación fue un éxito. Roger cumplió su parte: a la familia McCoy se le adjudicó un proyecto importante y su prestigio aumentó en consecuencia. El matrimonio se pospuso —Wesley acababa de regresar del borde de la muerte y no se le podía dirigir fácilmente—, pero Roger propuso un compromiso, sugiriendo que la generación más joven pasara tiempo junta y dejara que los sentimientos se desarrollaran de forma natural antes de hablar de ningún compromiso formal.
Wesley, una vez recuperado, se volcó por completo en su trabajo. Apenas se cruzaba con Rebecca, y mucho menos pensaba en casarse con ella. El compromiso solo fue posible cuando Gabriela entró en escena, lo que le dio a Roger una palanca para ejercer presión hasta que Wesley cedió.
En cuanto al favor que Lauren le había prometido, nunca lo había reclamado. Probablemente lo estaba reservando para el momento más importante.
Gabriela escuchó sin interrumpir.
𝘓𝗮ѕ 𝘵еո𝘥еո𝖼𝗶a𝘀 𝘲u𝘦 𝘵𝘰𝗱𝗈s lее𝗇 𝗲n nо𝘃𝖾𝗹as4𝘧a𝗇.cо𝗆
Su expresión se mantuvo serena, pero tenía las manos fuertemente apretadas sobre el regazo.
La voz de Wesley se redujo hasta casi desaparecer. «Gabriela, lo siento mucho».
Roger se había sentido seguro al confesar porque el camionero que atropelló a Allan ya había cumplido condena —y hacía cuatro años, ese hombre había muerto de cáncer. El único testigo había desaparecido. Allan estaba cruzando con el semáforo en rojo cuando lo atropellaron, y sin pruebas directas e irrefutables que vincularan a Lauren con el acto, su culpabilidad nunca podría demostrarse ante un tribunal. El propio Roger no había tenido participación directa en lo ocurrido. La muerte de Allan tuvo su chivo expiatorio, y todos los demás quedaron en libertad.
Gabriela sintió un repentino pinchazo detrás de los ojos. —Así que, aun conociendo la verdad, no hay forma de hacer justicia por Allan. ¿Es eso?
—No. —Wesley apretó la mandíbula, con voz feroz y grave—. Gabriela, encontraré las pruebas. Yo mismo meteré a Lauren en la cárcel. —Sus ojos reflejaban una determinación inquebrantable.
A Gabriela le ardía la nariz. —Wesley, si hay algo que pueda hacer para ayudar, tienes que decírmelo.
Wesley no dijo nada al principio. Solo la miró, escudriñándole el rostro. «Gabriela… ¿puedo seguir acudiendo a ti, después de todo esto?». La verdadera pregunta que se escondía tras las palabras quedó sin pronunciar entre ellos: ¿Te alejarás de mí por lo que ahora sabes?
«Wesley, no debes culparte a ti mismo». Gabriela le tomó la mano y la apretó. «Allan se ha ido, y nada cambiará eso. Pero tú has sobrevivido, y sean cuales sean las circunstancias, debes seguir viviendo, y vivir bien». Sus ojos eran sinceros y firmes. «Los que aún estamos aquí debemos mirar hacia adelante».
Las emociones que Wesley había reprimido toda la noche finalmente afloraron. Imágenes de Allan, ensangrentado y destrozado, pasaron por su mente como un cuchillo que se desliza lentamente sobre un nervio. Atrajo a Gabriela hacia sí, con la voz quebrada.
«Gabriela, gracias».
.
.
.