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Capítulo 57:
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Carl trazó suavemente un dedo sobre el vaso.
«Kiley, si nos estás cuidando, protege a Corrine. Mantenla lejos de estas tempestades furiosas».
Jayden salió del estudio, con expresión de hielo y un aire inaccesible.
«Tío Jayden», llamó Corrine en voz baja, volviéndose hacia él cuando sus pasos resonaron en el vestíbulo.
El borde helado de su mirada parpadeó, suavizándose ligeramente.
«Haré que Zane te recoja mañana por la mañana», dijo, con tono firme y sin admitir discusión. Zane Cooper era uno de los hombres de mayor confianza de Jayden, alguien responsable de su seguridad personal, una clara muestra de lo en serio que se tomaba la situación.
Corrine parpadeó, sorprendida por el gesto.
«Tío Jayden, no es necesario. Es mejor que Zane se quede contigo. Siempre puedo conseguir un chofer de la casa». Comparado con su entorno relativamente pacífico, el mundo de Jayden estaba plagado de peligros. Desde su ascenso al poder, las luchas internas entre facciones habían sido constantes. No podía permitir que Zane se desviara a su lado en un momento tan crucial.
Jayden, receloso de despertar sus sospechas, cedió.
«Muy bien. Pero si pasa algo, llámame inmediatamente».
«De acuerdo», aceptó ella, con tono suave.
Después de despedir a Jayden y Waldo, Corrine volvió a su habitación, donde Leland se le acercó con un montón de papeles.
«Señorita, estos son los documentos de la empresa de los últimos años. Por favor, écheles un vistazo».
«Gracias, Leland», dijo ella, aceptando los papeles. De repente, algo cruzó su mente.
«Ah, e informa a la junta directiva de que habrá una reunión mañana a las nueve de la mañana».
Leland hizo un pequeño gesto con la cabeza.
«Entendido. Me ocuparé de ello enseguida».
Una vez cerrada la puerta, Corrine se tumbó perezosamente en la cama. Consultó su teléfono y vio un mensaje de WhatsApp de Nate. Su mirada parpadeó con una emoción no expresada mientras lo miraba.
Corrine hizo una pausa y luego le devolvió un mensaje despreocupado.
«¿Qué pasa?»
Aunque sólo pretendía ser cortés, Nate la llamó directamente y le dijo: «Espero no molestarle».
«Perdón por el retraso», responde Corrine.
«¿Tienes planes para mañana?» La voz de Nate, profunda y cautivadora, llenó la conversación.
Distraída revolviendo papeles, Corrine respondió rápidamente: «Sí, estoy…». Su nuevo papel en la empresa exigía toda su atención.
«¿Esa es tu razón para rechazarme?» A Nate no le sorprendió la respuesta de Corrine.
«Hay que acostumbrarse a un nuevo trabajo», explica Corrine.
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