El gran regreso de la heredera despechada - Capítulo 1326
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Capítulo 1326:
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«Por supuesto, tiene un precio». La sonrisa de Nate era pícara y sus ojos brillaban.
«¿Y cuál sería?», preguntó Corrine, mirándolo fijamente.
En ese momento, el coche se detuvo. Matías salió y llamó a la ventanilla. —Señor, señorita Holland, hemos llegado —informó respetuosamente.
Cuando se abrió la puerta, Corrine salió primero, con actitud serena, seguida de cerca por Nate.
Al entrar en la finca Celtis, Tanya se apresuró a saludarlos.
Luego informó a Nate: —La señorita Astley lleva esperando un rato.
—¿La señorita Astley?
Corrine levantó la cabeza instintivamente.
Una mujer se levantaba lentamente de un sofá en la sala de estar.
Esa espalda… había algo en ella que le resultaba familiar.
Rachel se volvió, dirigiendo la mirada hacia la puerta. En el momento en que sus ojos se encontraron con los de Corrine, su sonrisa serena se desvaneció y se quedó paralizada. Era evidente que la aparición de Corrine la había pillado completamente desprevenida. La amplia sala de estar, que antes era un espacio acogedor, ahora le resultaba sofocante.
Nate, sin inmutarse por el incómodo silencio, tomó la mano de Corrine y se dirigió hacia el salón. —Aquí todos nos conocemos, no hay necesidad de formalidades.
Rachel parpadeó, volviendo a la realidad. —Oh, vale. —Su voz tembló mientras recuperaba rápidamente su asiento en el sofá, aunque sus ojos delataban su distracción.
Su mirada no dejaba de posarse en la mano de Nate, que rodeaba posesivamente la cintura de Corrine.
Le costaba asimilar la imagen que tenía ante sí. Nate… ¿con una mujer? Y no cualquier mujer, sino la prima de Jules. Su futura prima política.
Corrine arqueó una ceja, con un brillo burlón en los ojos. —¿Os conocéis?
La sorpresa en el rostro de Rachel reflejaba la suya. Era inesperado encontrar a Rachel allí, en un lugar que sugería una conexión más profunda que un simple conocimiento.
Nate se inclinó hacia ella, su aliento cálido contra su oído. —¿Sorprendida?
Corrine asintió levemente. ¿No era obvio? Ver a Rachel allí era suficiente sorpresa.
La voz de Rachel tembló al hablar. —Tío Nate, tú y… —Su mirada se posó en ambos, con una pregunta sin terminar cargada de significado.
Corrine captó la forma en que Rachel se dirigió a Nate, y la curiosidad bailó en sus ojos. Interesante.
Nate la estrechó ligeramente por la cintura, en una sutil declaración. —Ya conoces a Corrine, ¿verdad? Deberías llamarla tía Corrine.
Rachel se puso rígida, visiblemente desconcertada.
Corrine también se quedó momentáneamente perdida en sus pensamientos. Rachel se casaría pronto con Jules, su futuro cuñado. Sin embargo, si seguía la lógica de Nate, Rachel ahora tenía que llamarla tía. Qué lío tan enredado.
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