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Capítulo 821:
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«Está bien, nada de café», dijo él, riendo débilmente. Aún parecía agotado por el viaje y su lesión le causaba dolor. Quería recargar energías con un poco de café.
El nivel de preocupación de Stella se había disparado. «Te calentaré un poco de leche. Hoy nos quedamos aquí. Y si no te encuentras mejor, llamaré al médico. Si no, no podré relajarme».
Matthew negó con la cabeza y esbozó una débil sonrisa. «Si no te vas ahora al plató, los alborotadores podrían armar jaleo. Estoy bien, solo un poco magullado. Con unos días de descanso, estaré como nuevo».
Stella entendía su postura; últimamente había estado muy ocupada.
Cedió y asintió con la cabeza. «Iré cuando hayas desayunado.
Y si no te encuentras bien, llámame».
«Trato hecho».
Después del desayuno, Stella ayudó a Matthew a llegar a su habitación. Una vez que se refrescó, se dirigió al equipo de rodaje.
Pero antes de que pudiera marcharse, Matthew la detuvo. «Oye, cariño, siento que te hayas visto envuelta en todo esto. Se aclarará pronto, te lo prometo».
«Estoy bien», le aseguró Stella con una sonrisa. «Confío en que la verdad saldrá a la luz en poco tiempo».
Mientras la veía marcharse, se estiró hacia la mesita de noche, se tomó un analgésico y cerró los ojos, tratando de aliviar el malestar.
Al cabo de un momento, se incorporó y se dirigió al estudio. Marcó el número de Fernando y fue directo al grano.
—Sr. Clark, anoche conocí a Rose. Rechazó el dinero. Pero nuestros chicos la están vigilando y le di mi número. Si cambia de opinión, sabe cómo ponerse en contacto con nosotros.
La expresión de Matthew se ensombreció. —Rose es crucial en este momento. Tenemos que asegurarnos de que esté a salvo, pase lo que pase.
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—Sí, señor. ¿Cómo se encuentra? ¿Mejor? —preguntó Fernando, mirando atentamente a Matthew—. ¿Llamo al médico?
—No, por ahora aguantaré —respondió Matthew con indiferencia—. He estado ausente de la oficina estos últimos días. Si hay algo urgente, envíamelo.
—Entendido. Cuídate, ¿vale? Tenemos algunos clientes importantes que vendrán a Prosperity Group para firmar acuerdos en unos días. Pasaré a recogerte —le aseguró Fernando.
Stella se pasó por el plató. Sorprendentemente, Elizabeth no estaba por ninguna parte, tal vez porque la bomba de Luka la había dejado aturdida. Aprovechando la oportunidad, Stella se puso manos a la obra en el camerino.
Estaba ansiosa por limpiar su nombre, pero sabía que no podía precipitarse. Además, con Matthew recuperándose de una lesión, no quería estresarlo más. La paciencia era la clave.
Después del programa, Elizabeth seguía buscando a Stella.
Llamó a un miembro del equipo y le preguntó: «¿Dónde está Stella? ¿Cómo está hoy?».
«Lleva encerrada en su habitación desde que llegó». Una sonrisa se dibujó en los labios de Elizabeth.
Todo estaba encajando. Parecía que Stella había perdido su encanto.
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