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Capítulo 1177:
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Creía que, si se mantenía cerca de Bella, podría impedir que Stella ganara terreno.
Agarrando la mano de Bella, Elizabeth habló con voz tensa. —Mamá, me siento fatal. ¿Puedes llevarme al médico?
Bella dudó, sin saber si Elizabeth estaba realmente mal, pero no podía arriesgarse a ignorarla.
Ayudando a Elizabeth a ponerse en pie, Bella se volvió hacia Stella con expresión de disculpa. «Tendremos que hablar de esto más tarde. Tengo que llevar a Elizabeth al médico».
Stella asintió rápidamente mientras las veía alejarse, con la mirada fija en ellas hasta que desaparecieron de su vista.
Una vez que se hubieron ido, suspiró profundamente.
Si Bella era realmente su madre y Elizabeth estaba siempre cerca, ¿cómo podría acercarse a Bella?
Al darse cuenta de su aprensión, Matthew se acercó y la abrazó para consolarla. «Oye, no te estreses por algo que aún no ha sucedido. Déjate llevar».
Stella asintió, dándose cuenta de que preocuparse no cambiaría nada.
Además, no estaba del todo convencida de que Bella fuera su verdadera madre.
Al ver que Stella se relajaba, Matthew continuó: «Tendremos mucho tiempo para colaborar con Bella en el proyecto de ropa. Incluso podríamos coger un mechón de su pelo para hacer una prueba de ADN».
Stella estuvo de acuerdo, sintiendo la urgencia de pasar a la acción. Con un plan formándose en su mente, sintió un rayo de esperanza.
De repente, un guardaespaldas se acercó apresuradamente para dar una noticia.
—Sr. Clark, Fernando ha recuperado la conciencia.
Saliendo de la sala de Matthew, Bella se preparó para acompañar a Elizabeth a una revisión médica.
Elizabeth solo fingía estar enferma, por lo que se mostraba reacia a someterse a cualquier revisión. Se detuvo a mitad de camino para afirmar: «Ahora me siento bastante mejor. Las molestias han remitido considerablemente, no hay necesidad de hacerme un examen».
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Sin embargo, Bella insistió, razonando: «Dadas tus recientes molestias, es prudente buscar la opinión médica sobre la causa de tu dolor de estómago».
«De verdad que me encuentro bien», insistió Elizabeth con resignación.
Sin embargo, Bella se mantuvo firme y, finalmente, obligó a Elizabeth a someterse al examen.
Los resultados indicaron que estaba sana.
El rostro de Bella se ensombreció y frunció el ceño con sospecha.
Un poco nerviosa, Elizabeth confesó: «Solo fue un dolor de estómago pasajero, que me causó molestias y sudoración momentáneas. Me recuperé rápidamente».
A pesar de su explicación, Bella seguía sin estar convencida.
Los ojos de Elizabeth brillaron con un atisbo de pánico. Agarró suavemente la mano de Bella y le dijo en tono burlón: «¿No es una suerte que goce de buena salud? ¿Preferirías lo contrario?». Antes de que Bella pudiera intervenir, Elizabeth tomó la iniciativa en la conversación. Fingió melancolía y murmuró: «¿O dudas de mi sinceridad con respecto a mi bienestar? ¿Es así como me percibes?».
Bella no respondió directamente a la pregunta, sino que optó por una pregunta en voz baja. «¿Por qué insististe en acompañarme al hospital hoy?».
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