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Capítulo 771:
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Curiosamente, desde que comenzó el proyecto, Davion se había ausentado notablemente, sin aparecer ni una sola vez.
Su equipo se encargó de todos los asuntos; él apenas tuvo que mover un dedo.
Incluso Kaelyn estaba desconcertada por ello: el sentido común dictaba que un proyecto tan crítico exigiría la supervisión atenta del cliente.
Gracias a su implacable perseverancia, tras lo que pareció una eternidad de días laboriosos y noches sin dormir, Kaelyn había completado el conjunto inicial de borradores de diseño.
Estirándose lánguidamente, se masajeó los ojos cansados antes de contemplar la formidable pila de planos que se extendía sobre su escritorio, con el pecho lleno de una profunda y gratificante sensación de logro.
«Por fin terminado», murmuró Kaelyn para sí misma, con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
Ahora era el momento de que el cliente lo examinara.
Kaelyn respiró hondo, cogió el teléfono y marcó el número de Davion.
«Hola, señor Hamilton, soy Kaelyn. He terminado los bocetos iniciales del diseño. ¿Podría decirme cuándo le viene bien revisarlos?».
La voz de Kaelyn, firme y segura, no delataba el cansancio de su reciente maratón de trabajo de diseño, lista para afrontar cualquier crítica que Davion pudiera tener.
«Gracias por su duro trabajo, señora Gordon.
Estaremos allí mañana por la mañana». La voz de Davion sonaba especialmente entusiasta a través del teléfono.
A la mañana siguiente, Kaelyn llegó temprano a la oficina, con la mente puesta en el día que tenía por delante.
Organizó los planos de diseño con meticuloso cuidado, colocándolos ordenadamente sobre la mesa de reuniones, y preparó los materiales de la presentación con precisión.
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Davion llegó puntual, vestido con un elegante traje gris oscuro que resaltaba su esbelta figura.
Llevaba el pelo perfectamente peinado y su sonrisa irradiaba refinamiento y confianza.
«Sra. Gordon, es un placer volver a verla», la saludó Davion cordialmente, tendiéndole la mano.
Kaelyn le estrechó la mano educadamente y le devolvió la sonrisa. «Sr. Hamilton, bienvenido. Aquí tiene los bocetos del diseño para que los revise».
A continuación, Kaelyn explicó en profundidad sus conceptos de diseño. Su voz era clara, suave y segura, y cada idea fluía de forma lógica a partir de la anterior. Cubrió todos los detalles, sin dejar nada al azar. Davion y su equipo escucharon con atención, asintiendo con la cabeza de vez en cuando.
Sin embargo, para sorpresa de Kaelyn, no hicieron ni una sola pregunta difícil. En cambio, expresaron su aprobación de forma unánime.
La fluidez de todo ello pilló a Kaelyn desprevenida, dejándola con la inquietante sensación de que algo se estaba ocultando.
«Sra. Gordon, su diseño es realmente impresionante. Estamos muy satisfechos», dijo Davion con una sonrisa, aunque había un brillo de misterio en sus ojos.
«Gracias, Sr. Hamilton», respondió Kaelyn con cautela. «Pero si tiene alguna idea o sugerencia, no dude en hacérmela saber».
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«Por ahora, no hay ningún problema», respondió Davion. «Por favor, proceda con este plan». Luego se marchó con su equipo.
Kaelyn los vio alejarse, y sus dudas se hicieron más profundas.
Aunque Davion no había planteado ninguna dificultad, no podía quitarse de la cabeza la sensación de que había algo oculto detrás de este proceso tan fluido, lo que le dejaba una vaga sensación de inquietud.
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