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Capítulo 736:
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Cuando Kaelyn se acercó al ascensor para marcharse, una silueta familiar en la distancia la detuvo en seco, provocándole una sacudida de sorpresa.
La persona que apareció era Rodger. Parecía dirigirse a otra suite, posiblemente para una reunión. Kaelyn no había planeado encontrarse con él, pero Rodger ya la había visto. Se detuvo, con una expresión de incertidumbre en el rostro. Sin embargo, su atención se centró en Davion, que apareció junto a Kaelyn. El reconocimiento brilló en sus ojos, lo que insinuaba que conocía al hombre.
Por un instante, la alegría iluminó la expresión de Rodger al ver a Kaelyn, y se dirigió hacia ella. Sin embargo, los recuerdos de su último encuentro —la ira de ella, la dureza de sus palabras— le hicieron detenerse. Su entusiasmo inicial se desvaneció, sustituido por la vacilación.
Kaelyn le recibió con una mirada fría, su expresión se congeló como si se hubiera formado una barrera de hielo entre ellos. Sebastián observó en silencio, suspirando interiormente al darse cuenta de que los dos no se habían reconciliado.
La vacilación de Rodger permitió a Kaelyn pasar junto a él sin decir palabra y entrar en el ascensor. Se quedó de pie, rígida, con la tensión reflejada en su rostro. Sebastián se aventuró con cautela: «Kaelyn, sobre el comisario Barnett…», pero ella lo interrumpió bruscamente. «No quiero hablar de él», dijo con firmeza. «Centrémonos en la empresa. Averigua quién ha estado comprando acciones de nuestra empresa últimamente».
Tras una breve pausa, continuó, bajando ligeramente la voz: «Además, localiza a alguien de la red clandestina que se dedique al tráfico de información. Quiero detalles sobre Davion».
El cambio al tema de los negocios fue inmediato. Sebastián asintió rápidamente. «Entendido. Empezaré a investigar de inmediato».
Cuando se cerraron las puertas del ascensor, Kaelyn vio su reflejo en la superficie espejada. Sus pensamientos se arremolinaban en una maraña confusa. Volver a Pierith significaba más encuentros con Rodger. No estaba segura de poder reprimir sus emociones y tratarlo como a un extraño.
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Al salir del ascensor, se obligó a ordenar sus pensamientos y dejó de lado su confusión personal en favor de las preocupaciones inmediatas. Glory International Group exigía toda su atención. Su propuesta era tentadora, casi demasiado buena para rechazarla. Pero las grandes recompensas conllevaban riesgos igualmente grandes.
Aunque Kaelyn estaba ansiosa por ver cómo la empresa que había construido seguía prosperando, su mayor prioridad era evitar errores que pudieran provocar contratiempos. Cada decisión tenía su importancia, y se negaba a dejar que la ambición nublara su juicio.
Tras deliberar cuidadosamente, decidió pedir consejo a Laila, una veterana en el sector de la construcción cuyas ideas podían resultar muy valiosas. Además, como directora del proyecto que supervisaba el parque industrial del Grupo Faulkner, necesitaba comprobar de primera mano su progreso, y la perspectiva de Laila sería crucial.
A la mañana siguiente, mientras la suave luz del sol se filtraba a través de las cortinas, Kaelyn se despertó lentamente. La luz dorada proyectaba un cálido resplandor sobre su tez clara, haciéndola parecer aún más luminosa. Sus ojos, claros y brillantes, transmitían la frescura de la primavera.
Apartó las sábanas y se acercó a su armario, pasando los dedos por las telas finamente confeccionadas. Tras pensarlo un momento, eligió un conjunto sencillo pero sofisticado: un traje entallado en tono azul claro que irradiaba elegancia y confianza. Se maquilló con un look ligero pero refinado. Un toque de sombra de ojos suave y un sutil pintalabios realzaron sus rasgos naturales, dejándola con un aspecto pulido y vibrante.
Mientras se miraba en el espejo, una sonrisa de confianza se dibujó en sus labios. Antes de salir, cogió el regalo que había elegido con cuidado: un juego de café de primera calidad procedente del extranjero. El exquisito embalaje, con su forro de seda y su caja de madera finamente elaborada, reflejaba el cuidado que había puesto en seleccionar algo especial.
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