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Capítulo 696:
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Acompañó su queja con una serie de toses estratégicas, cada una de las cuales la pintaba más como una damisela en apuros.
La expresión de Kaelyn se tensó y se le formó un pliegue entre las cejas mientras escuchaba atentamente los latidos del corazón de Chloe. Su rostro delató un destello de perplejidad. Aunque las evaluaciones médicas iniciales no mostraban nada alarmante, los síntomas de Chloe eran convincentemente angustiosos.
Kaelyn reflexionó, su mente barajando posibilidades. ¿Era un brote de su enfermedad anterior? ¿O era algo completamente nuevo, algo a lo que no se había enfrentado antes?
Rodger, al ver la mueca teatral de Chloe y la evidente preocupación de Kaelyn, se sintió invadido por la culpa.
«Esto es culpa mía. Si hubiera sido más cuidadoso con mis palabras, nada de esto habría pasado. Chloe no se habría sentido abrumada y enfermado.»
A pesar de su corazón encogido, Kaelyn adoptó un tono tranquilizador. «No se preocupe, la condición de la señorita Fuller no parece crítica. Le administraré un medicamento; debería aliviar su malestar».
Sacó una pastilla de su botiquín y se la tendió a Chloe con mano firme. «Señorita Fuller, por favor, tómese esto e intente descansar».
Chloe aceptó la pastilla, con los dedos vacilantes al rozar la cápsula.
Su mente se aceleró: su actuación había sido impecable, pero tragarse esa pastilla podía complicar su fachada. Sin embargo, rechazarla solo serviría para aumentar las sospechas de Rodger.
Chloe dudó un momento, pero finalmente se llevó la pastilla a la boca. Luego bebió un sorbo de agua y la tragó.
Su rostro, antes pálido, recuperó poco a poco el color, y su respiración entrecortada se estabilizó.
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Abrió los ojos y fijó la mirada en Kaelyn, esbozando una cálida sonrisa de agradecimiento.
«Dr. Gordon, gracias», murmuró con voz suave pero clara. «Ahora me siento mucho mejor.
Y Rodger, siento haber causado tanto alboroto».
Rodger exhaló un profundo suspiro de alivio y se acercó a Chloe con expresión preocupada. Se agachó a su lado y le tomó la mano con delicadeza.
«Me alegro de que estés bien. Por favor, no me vuelvas a asustar así», respondió con voz llena de preocupación.
Kaelyn observó cómo se desarrollaba ese momento tan emotivo, sintiendo una punzada de soledad en el pecho. Era como si fuera una extraña, espiando un mundo privado que no le correspondía.
Empezó a recoger en silencio su botiquín, y el tintineo de los instrumentos rompió el silencio. Se puso de pie y se dirigió a los presentes con profesionalidad.
—Señorita Fuller, dado que parece estar recuperándose bien, me marcharé ahora. Comisario Barnett, por favor, asegúrese de que descanse bien —aconsejó con un gesto de asentimiento.
Cuando se dio la vuelta para marcharse, la voz de Rodger la detuvo.
—Kaelyn, espera. Siento mucho lo de hoy. Te debo una explicación adecuada —exclamó, con tono sincero y arrepentido.
Miró a Kaelyn con expresión esperanzada, con ojos suplicantes pero cautelosos, temeroso de volver a cruzar la línea y reavivar la ira de Chloe. Lo único que podía hacer era implorar en silencio a Kaelyn que comprendiera y confiara en sus palabras.
Kaelyn dudó un momento, cruzando la mirada con la de Rodger. Una tormenta de emociones se reflejó en su rostro, dejando entrever el conflicto interno que sentía.
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