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Capítulo 685:
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Girándose ligeramente hacia Kaelyn, habló con un toque de emoción en su voz. «Kaelyn, ¿sabías que soy un gran admirador de Mary? ¿Podrías hacerme un favor y tocar algo para mí? Solo una pieza, para mí.»
Su mirada se fijó en la de ella, con una intensidad que recordaba la ansiosa expectación de un niño en la mañana de Navidad.
A Kaelyn se le cortó la respiración. No esperaba que él fuera tan fan de su otra identidad, Mary.
Tras una breve pausa, asintió con la cabeza, con expresión pensativa. Se levantó de su asiento y se sentó a su lado, al piano.
Respiró hondo y colocó los dedos suavemente sobre las teclas, con los nervios a flor de piel.
Rodger permaneció en silencio a su lado, con los ojos cerrados y el cuerpo balanceándose ligeramente al ritmo de la música. La melodía los envolvió a ambos y su rostro se suavizó, con una expresión de pura felicidad que lo invadió como si el mundo hubiera desaparecido, dejando solo a ellos dos y la cautivadora música.
Cuando la última nota resonó en el silencio, Rodger abrió lentamente los ojos. La admiración en su mirada era evidente, y se volvió hacia ella, con la voz llena de sincero aprecio. «Kaelyn, has tocado maravillosamente. Nadie más que Mary podría haber dado vida a esa pieza de esa manera».
Kaelyn bajó la mirada, con una suave sonrisa en los labios. «Siento no habértelo dicho nunca», murmuró. «Tenía miedo de que me vieras de otra manera si lo supieras».
Su voz era suave, su inquietud palpable.
Rodger le tomó suavemente la mano, entrelazando sus dedos. Su mirada era sincera mientras hablaba. «Tanto si eres Kaelyn como Mary, lo que me importa eres tú. Tu talento, tu amabilidad… todo en ti me encanta».
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Tras una breve pausa, continuó: «Kaelyn, me gustas. Desde el momento en que te vi, mi corazón te pertenece. Cada sonrisa, cada ceño fruncido… todo me conmueve profundamente. Estar contigo, compartir cada momento, me llena de una alegría indescriptible. Kaelyn, ¿quieres ser mi novia?».
Su voz, aunque firme, temblaba ligeramente, y su cabello revuelto le caía sobre la frente mientras se arrodillaba, con el corazón al descubierto.
Kaelyn se quedó sin palabras. Sus ojos se abrieron con sorpresa mientras lo miraba, con los labios temblorosos, incapaz de articular las palabras que burbujeaban en su pecho.
Siempre había sentido algo por Rodger. Su calidez, su encanto y la consideración que le había mostrado habían conquistado su corazón hacía mucho tiempo.
Sin embargo, en ese momento, todo parecía haberse detenido. Una voz en su interior la instaba a decir que sí, a dar el salto.
Fue entonces cuando se dio cuenta: Rodger ya se había ganado un lugar permanente en su corazón.
Llevaba mucho tiempo sintiendo los primeros indicios de afecto, pero había tenido demasiado miedo de enfrentarse a ellos, por temor a que fueran unilaterales, un mero producto de su imaginación.
Ahora, con el peso del amor de Rodger ante ella, sus emociones surgieron como una marea, demasiado poderosas para contenerlas.
Abrió los labios, pero no le salieron las palabras. En ese momento, las palabras de Chloe y Arthur resonaron en su mente, recordándole con crudeza que el verdadero amor de Rodger era Chloe.
Con Chloe aún inconsciente, Kaelyn había jurado permanecer a su lado, ayudarla a recuperarse y encontrar el camino de vuelta.
Hasta entonces, se sentía indigna de aceptar los sentimientos de Rodger. ¿Y si Rodger se arrepentía más tarde?
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