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Capítulo 573:
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Su rostro se enrojeció por la fricción brusca, pero no se detuvo. Era como si no fuera a descansar hasta haber frotado toda una capa de piel.
Sus manos temblaban violentamente mientras murmuraba entre dientes, con voz entrecortada por la histeria. «No… no, esto no puede estar pasando… ¡Mi cara… mi cara estará bien! No puedo quedar desfigurada… ¡No quedaré desfigurada!». Si su rostro quedaba arruinado, ¿qué le quedaría?
Incluso Landen la descartaría sin pensarlo dos veces.
La sola idea le provocó un escalofrío. La desesperación deformó sus rasgos hasta hacerla casi irreconocible.
Al otro lado del pasillo, Kaelyn se apoyaba con indiferencia en un pilar imponente, con los brazos cruzados y la mirada tan afilada como una daga. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios mientras observaba cómo se desarrollaba la escena.
La pequeña chica, devota seguidora de Claude, observaba cómo la belleza cuidadosamente cultivada de Claire se desmoronaba en un espectáculo de pánico y desesperación.
Una sonrisa enloquecida se dibujó en los labios de la chica mientras hablaba, con voz cargada de oscura alegría. «Jaja… No te molestes. Es demasiado tarde. No puedes limpiarlo. El veneno ya se ha filtrado en tu piel».
Su voz era como un susurro salido de las profundidades de una pesadilla, cada sílaba rezumaba una cruel satisfacción. «Pronto, tu bonito rostro comenzará a pudrirse. Poco a poco, se irá descomponiendo hasta que no seas más que una visión grotesca, una pesadilla andante. Jajaja».
La mano de Claire se detuvo en medio del movimiento. Lentamente, levantó la cabeza y sus ojos desesperados se fijaron en el rostro de la chica. Tenía que haber una mentira en alguna parte, una grieta en la historia. «Tú… estás mintiendo». Su voz temblaba. «Esto es un centro comercial, ¿llevarías veneno contigo cuando vas de compras?».
Su respiración se entrecortó cuando el horror se apoderó de su pecho. La mera idea de que su belleza se desintegrara, de que su rostro se volviera irreconocible, le revolvió el estómago.
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La sonrisa de la pequeña chica vaciló. Por una fracción de segundo, la incertidumbre se reflejó en su expresión.
Abrió la boca como para responder, pero no le salieron las palabras.
Claire se aferró a esa vacilación como una mujer que se ahoga y se agarra a un trozo de madera. El alivio la invadió como un maremoto.
Una chispa de esperanza se reavivó en su pecho: tal vez la chica había estado fingiendo todo el tiempo. Quizás no era más que un líquido inofensivo y todo esto era solo una actuación para aterrorizarla. «Je». Una risa aguda y gélida rompió la tensión.
Kaelyn se rió suavemente, con un sonido tan nítido como el de cristales rotos. Sin embargo, detrás de esa leve diversión se escondía una frialdad escalofriante.
Claire se giró rápidamente, con los ojos encendidos de odio, y miró fijamente a Kaelyn. «¿De qué te ríes?».
La voz de Kaelyn rezumaba burla mientras soltaba una risita ahogada. «Aún no lo entiendes, ¿verdad?». Inclinó ligeramente la cabeza, con la mirada llena de desdén. «Me desprecia desde aquel incidente con Claude. Por eso lleva veneno consigo a todas partes, esperando el momento perfecto para atacar».
Una lenta y sarcástica sonrisa se dibujó en los labios de Kaelyn mientras continuaba, con palabras llenas de diversión. «Y tú, creyéndote tan inteligente, avivaste las llamas, esperando que ella hiciera tu trabajo sucio y me diera una lección. Pero lo único que hiciste fue mostrar tu verdadera cara. Al final, tú te lo has buscado. La ironía es casi poética. Tu supuesta brillantez se volvió en tu contra y ahora eres tú quien sufre las consecuencias».
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