✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 215:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Con un agarre firme pero mesurado, Rodger tiró de su mano hacia abajo. Su mano era tan grande que envolvía fácilmente las dos de ella, haciendo que sus pequeños dedos desaparecieran bajo su tacto.
Cuando sus manos envolvieron las de ella, Kaelyn sintió una cálida sensación de hormigueo que se extendió por sus palmas. Antes de que pudiera reaccionar, sus manos se desplazaron a la parte inferior de sus muslos, levantándola con facilidad y acomodándola suavemente en el asiento del copiloto.
Todo el movimiento fue tan fluido y sin esfuerzo que parecía como si estuviera levantando una muñeca ligera en lugar de una persona adulta.
¡No pudo evitar sentir que su fuerza era irreal!
Aunque Kaelyn era consciente de la complexión musculosa de Rodger, su movimiento repentino la tomó por sorpresa. Solo salió de su aturdimiento cuando la puerta del coche se cerró de golpe y el motor rugió al arrancar.
Mientras el coche avanzaba a toda velocidad por la misma carretera por la que acababan de pasar, la idea de cambiar de asiento ya era imposible.
El recuerdo de la incomodidad anterior hizo que Kaelyn dudara en moverse. Se quedó quieta, dejando que Rodger condujera, aunque el rubor en sus mejillas persistía y su corazón latía más rápido de lo normal.
El coche estaba envuelto en un silencio inquietante, solo roto por el aullido del viento en el exterior.
No fue hasta que recorrieron una distancia considerable que logró recuperar la compostura. Echó un vistazo a la carretera antes de consultar la hora en su teléfono.
A ese ritmo, llegarían fácilmente a la oficina a tiempo.
No esperaba que las habilidades de conducción de Rodger estuvieran a la altura de las suyas.
¿Quieres más emoción? Visita ɴσνєʟα𝓼4ƒα𝓷.ç𝓸m
A diferencia de su estilo audaz y arriesgado, Rodger conducía con una tranquila confianza. Su conducción era firme, rápida, eficiente y suave.
Kaelyn recordó aquella vez en el circuito de Pierith, cuando el elegante coche negro de Rodger había mantenido un ritmo preciso detrás del suyo.
Si él no la hubiera ayudado a defenderse del corredor de Landen, retrasando el tiempo de aquel hombre, era difícil decir quién habría ganado.
No era de extrañar que se hubiera convertido en comandante militar antes de cumplir los treinta y en el único general de siete estrellas del mundo. Sus habilidades en todos los campos eran extraordinarias, casi surrealistas, y en cuanto a su aspecto…
Kaelyn juntó las manos y miró de reojo al hombre que tenía a su lado.
Su perfil era fascinante. Sus rasgos podían eclipsar fácilmente a cualquier celebridad o modelo, y su aura, fría y majestuosa, lo hacía parecer casi sobrenatural.
Kaelyn había visto a muchos hombres guapos, pero ninguno se acercaba a Rodger.
Sin darse cuenta, se encontró mirándolo fijamente.
Rodger, sintiendo su mirada, rápidamente la miró. Una breve expresión de incomodidad cruzó su rostro.
Suponiendo que ella todavía estaba molesta por su intercambio anterior, se aclaró la garganta, con voz baja y ligeramente áspera. —¿En qué estás pensando? —Su voz era como un imán, atrayéndola sin esfuerzo.
El calor que se había desvanecido del rostro de Kaelyn regresó y su corazón volvió a acelerarse.
Rápidamente apartó la mirada, tratando de parecer indiferente. —Solo estaba recordando la competición de carreras de Pierith. Eres increíble conduciendo, ¿también compites?
Rodger apretó los labios y su expresión se volvió seria. —No compito. Solía conducir tanques y aviones. Las carreras no suponen un reto para mí». Su voz era tranquila, como si estuviera hablando de algo totalmente normal. Si lo hubiera dicho cualquier otra persona, Kaelyn habría pensado que estaba presumiendo, pero viniendo de Rodger, sonaba completamente creíble.
.
.
.