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Capítulo 188:
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Sin darse cuenta, se tocó los labios, recordando la sensación eléctrica que había sentido cuando Kaelyn lo había besado. Rodger nunca había sentido nada parecido, excepto aquella vez en Moon Bay cuando había salvado a una mujer. Pero descubrió que esta vez la sensación era aún más intensa…
Al ver a Rodger perdido en sus pensamientos, disfrutando claramente del momento, Kaelyn carraspeó dos veces, sintiéndose incómoda.
Rodger volvió a centrar su atención en ella, claramente sorprendido por la interrupción.
Kaelyn tiró nerviosamente del borde de su camisa, buscando las palabras adecuadas. «Yo… lo que acaba de pasar fue un accidente. Olvidémonos de ello. No hay necesidad de darle demasiadas vueltas ni de tomárselo en serio».
«¿Qué quieres decir con eso?».
Rodger no entendía muy bien lo que Kaelyn intentaba decir. ¿Estaba sugiriendo que, a pesar de que se habían besado, debían actuar como si nada hubiera pasado? ¿O estaba diciendo que él no le resultaba atractivo?
Rodger se puso serio mientras lo pensaba.
«¿De verdad te molesta haberme besado? ¿O te da asco?».
Kaelyn se quedó desconcertada y no entendía por qué Rodger había sacado el tema. Ansiosa por llevar la conversación por otros derroteros, dijo rápidamente: «Sí. No estaría bien que me familiarizara demasiado con el tutor de un paciente». Su relación con Rodger era puramente profesional, nada más que la interacción entre un médico y un tutor cuando era necesario. No había motivo para nada más allá de eso.
Aun así, Kaelyn no podía ignorar el hecho de que el beso inesperado había dejado sus pensamientos dando vueltas. En un intento por sacárselo de la cabeza, hizo esa declaración a propósito. Le sirvió tanto para marcar una línea clara como para recordárselo a sí misma. Pero por mucho que lo intentara, su mente seguía siendo un torbellino de emociones. Su corazón latía sin descanso, negándose a calmarse.
Kaelyn nunca imaginó que un simple beso pudiera acelerar su corazón de esa manera. Siempre había creído que solo Landen podía despertar esos sentimientos en ella. Hasta ahora, la última vez que su corazón había latido así fue cuando estaba con Landen. Eso había sido hacía cinco años. Había sucedido durante un día que aún permanecía vívido en su memoria. Casi se ahoga en las profundas aguas de Moon Bay.
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Landen había sido quien la salvó. Aún podía recordar el momento en que le practicó el boca a boca y la trajo de vuelta del abismo. Cuando recuperó la conciencia, el que la había salvado había desaparecido. Decidida a descubrir la identidad de su salvador, su búsqueda la llevó finalmente hasta Landen. Pero se sintió devastada al saber que había sufrido un accidente de coche y ahora se encontraba en estado vegetativo.
Por gratitud, Kaelyn se puso en contacto con la familia Barnett y se ofreció a casarse con Landen para poder cuidar de él. Era plenamente consciente de que Kathy y Verena la despreciaban por haberse «ofrecido voluntaria».
Para ellas, sus acciones parecían desesperadas y la trataban con evidente desdén. Pero Landen le había salvado la vida. Sin su rápida actuación, ella no estaría allí hoy.
Solo por eso, Kaelyn estaba dispuesta a soportar su frío trato.
Después de la boda, renunció a todo para centrarse en cuidar de Landen. Durante tres largos años, se dedicó en cuerpo y alma a su recuperación, ayudándole poco a poco a salir de su estado vegetativo. Cuando finalmente despertó, Kaelyn no sintió más que pura alegría. Permaneció a su lado durante toda su rehabilitación, viendo cómo volvía a ser el hombre que era antes.
Kaelyn había creído que pasar tiempo juntos todos los días acabaría por acercarlos, convirtiéndolos en una pareja enamorada. Pero nunca imaginó que todo se derrumbaría en el momento en que Claire regresara. Landen la había traicionado y había elegido a Claire en su lugar. En ese momento, se sintió como la persona más tonta del mundo.
El recuerdo de haberlos sorprendido juntos todavía le revolvió el estómago. Sentía como si los tres años que había dedicado a su relación hubieran sido en vano. Ese matrimonio fallido le dejó una profunda cicatriz, convenciéndola de que su corazón estaba cerrado para siempre, y que nadie volvería a tocarlo jamás. Había decidido no volver a compartir ningún tipo de intimidad con otro hombre.
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