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Capítulo 591:
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—Damnian, tienes toda la razón —dijo apresuradamente—. Pero no te preocupes, yo me encargaré de esto. Me aseguraré de que todo se resuelva.
Se produjo un pesado silencio al otro lado de la línea antes de que Damian volviera a hablar, con un tono diferente. —He oído que la estrella de cine internacional Zoe Travis va a volver al país para casarse. La mentora de Vivi, Amy, es amiga íntima suya. Sería prudente que aprovechara esta oportunidad.
La mente de Moses se puso en marcha y su ansiedad se vio momentáneamente sustituida por una chispa de esperanza. La boda de Zoe era una oportunidad de oro. Si conseguían convencer a Amy para que recomendara a Vivi como diseñadora de las joyas de la boda, podría ser el salvavidas que necesitaban.
El respaldo de una celebridad como Zoe sería suficiente para borrar el escándalo. Incluso si Zoe no hablaba en nombre de Vivi, el simple hecho de que sus joyas aparecieran en la boda les daría la ventaja necesaria para reconstruir la reputación destrozada de Vivi.
La voz de Moses se animó al darse cuenta. —Damian, quédate tranquilo, ¡me aseguraré de que Vivi consiga este proyecto!
En cuanto terminó la llamada, se volvió hacia Vivi, con una expresión que era una mezcla volátil de frustración y expectación.
—Lo has oído todo, ¿verdad? —Su voz cortó el aire como una navaja, cargada de expectación—. No hay excusas. ¡Haz lo que sea necesario para conseguir este proyecto!
Vivi sintió un nudo en el estómago. Amy, su mentora, la que siempre había favorecido a Sadie. ¿Qué probabilidades había de que Amy le confiara algo tan importante a ella?
Por un instante, la duda brilló en sus ojos. Pero la rebeldía no era una opción. Apretó los labios, reprimiendo la ola de inquietud que se alzaba en su pecho. —Lo entiendo, papá.
Moses la observó durante un instante y luego exhaló, relajando ligeramente su rígida postura.
—Y una cosa más… —La voz de Moses era firme, sin dejar lugar a discusiones—. Aunque te niegues a casarte con Anson, debes mantener a la familia Olson de nuestro lado. Una vez que el acuerdo de colaboración esté en marcha, nosotros nos encargaremos de todo lo demás.
Vivi apretó los puños a los lados del cuerpo. Se mordió el labio con fuerza, pero al final solo pudo asentir con la cabeza.
Sin decir nada más, se dio la vuelta y se retiró a su habitación, con el cuerpo agotado por el cansancio. ¿Amy? ¿Cómo iba a enfrentarse a ella ahora? Pero… este proyecto era su única salida.
Respiró hondo para calmarse y finalmente pulsó el botón del teléfono. El teléfono sonó durante lo que le pareció una eternidad antes de que una voz cansada respondiera por fin.
—Hola, Amy. —Vivi tragó saliva, con la voz apenas firme—. Soy yo, Vivi.
Hubo una breve pausa. Luego, Amy suspiró. —¿Vivi? Es tarde. ¿Qué quieres? —Su tono era distante. Frío. Vivi apretó los dientes. Pero no era momento para el orgullo. Se obligó a mantener la compostura.
—Amy… —Titubeó y luego respiró hondo—. Lo siento. Sé que me equivoqué.
Silencio. Un silencio largo y cargado. Por fin, Amy habló, con un tono de alivio inconfundible en la voz.
—Vivi, me alegro de que te hayas dado cuenta de tu error. El camino del diseño no deja lugar a la deshonestidad. Una vez que pierdes tu integridad, es difícil recuperar el rumbo.
Vivi apretó los dedos contra la sábana, con resentimiento bullendo bajo su aparente calma. Amy seguía del lado de Sadie. Pero no tenía más remedio que seguirle el juego. Su tono siguió siendo mesurado, respetuoso.
—Amy, te entiendo. No volveré a cometer los mismos errores, te lo prometo. Antes de que la conversación se alargara con verdades incómodas, Vivi cambió hábilmente de tema.
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