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Capítulo 372:
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—¡Por supuesto! —Kyla sonrió con aire de confianza inquebrantable—. Noah siempre me ha deseado. Sadie no es más que una distracción temporal. En cuanto ella desaparezca, él volverá al lugar que le corresponde.
Vivi no le hizo más preguntas.
Le daba igual que Kyla lo consiguiera o no. Lo que importaba era asegurar su propia victoria.
—En ese caso, tenemos un trato. —Vivi levantó su copa, con expresión inquebrantable—. Brindemos por una asociación exitosa.
Kyla le devolvió la mirada y levantó su copa a su vez. El cristal tintineó entre ellas, con un sonido nítido, casi festivo.
—¡Por una asociación exitosa! —repitió Kyla, con un brillo triunfante en los ojos.
Una vez sellado el pacto, las dos mujeres no perdieron tiempo en tramar y analizar cada detalle de su plan. Planearon cada movimiento con precisión quirúrgica, desde cómo difundirían los rumores hasta los diseñadores que reclutarían para su silenciosa campaña para desacreditar a Sadie.
—Empezaré lanzando sutiles insinuaciones, lo justo para despertar la curiosidad y medir la reacción de los demás —dijo Vivi, golpeando con sus uñas cuidadas el borde de la copa—. Una vez que los rumores cobren fuerza, me pondré en contacto con los diseñadores que tengan quejas contra Sadie, avivaré el fuego y los empujaré hacia un boicot.
Kyla asintió con aprobación.
—Inteligente. Seguiremos adelante con eso. —Removió el vino, observando cómo el líquido rojo intenso cubría las paredes de la copa—. Haré que mi gente vigile las conversaciones en Internet. En cuanto la marea cambie a nuestro favor, daremos el siguiente golpe.
Vivi esbozó una sonrisa de satisfacción.
Para ellas, Sadie no era más que un obstáculo, un nombre que pronto sería borrado de la memoria de la industria.
Kyla se sentó junto a la ventana que iba del suelo al techo, con su silueta bañada por la luz. Tomó un sorbo de vino, con una sonrisa de satisfacción y confianza. Todo se estaba desarrollando exactamente como había previsto.
Era solo cuestión de tiempo que Sadie quedara reducida a nada más que una historia con moraleja.
Unos días más tarde, Kyla estaba sentada en el borde de su asiento, con los dedos manicurados golpeando impacientemente la pantalla de su teléfono mientras actualizaba las noticias. Esperaba ver en cualquier momento titulares mordaces sobre Sadie, los rumores que ella y Vivi habían sembrado con tanto cuidado y que estaban echando raíces y extendiéndose como la pólvora.
Pero la pantalla permanecía obstinadamente en silencio. Frunció el ceño mientras se desplazaba por la pantalla: nada. Ni un susurro de escándalo, ni siquiera un indicio de controversia. Era como si los rumores se hubieran evaporado en el aire, sin dejar rastro.
El estómago se le revolvió con inquietud.
No era así como debía ser.
A estas alturas, Sadie debería estar ahogándose en condenas, con su carrera al borde de la ruina.
El sonido seco de unos tacones contra el suelo la sacó de sus pensamientos. Su asistente irrumpió en la habitación, nerviosa y sin aliento.
—¡Señorita Wade, algo va mal!
Kyla se volvió, con una expresión de irritación en el rostro.
—¿Por qué te asustas? Cálmate.
La asistente tragó saliva.
—Es… es sobre la señorita Hudson. ¡Las publicaciones negativas han desaparecido! ¡Las han borrado de Internet! Y ahora… ahora la gente la alaba. —La voz de la asistente temblaba—. La aclaman como una diseñadora visionaria, una mujer de talento e integridad impecables. ¡Los líderes del sector se están uniendo en su torno!
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