✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 352:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Ahora, sin la Piedra Estelar, se preguntaba qué haría a continuación.
Después de pasar un rato tranquila en el estudio, Sadie regresó a la finca Myrtlewood.
Al abrir la puerta, el familiar aroma de la madera natural le dio la bienvenida.
La finca estaba tranquila y sombría, solo la tenue luz de las lámparas de cristal llenaba la amplia sala de estar, intensificando la soledad.
Cansada, se dirigió hacia el sofá, pero se detuvo en seco.
Allí estaba Noah, con una caja de terciopelo ornamentada en la mano.
En ese momento, el tiempo pareció detenerse.
Las imágenes de la sonrisa triunfante de Kyla en el Cloud Summit Club y la partida despectiva de Noah pasaron por la mente de Sadie.
La mente de Sadie era vívida e implacable, como si alguien hubiera pulsado el botón de reproducción de una película que ella no podía detener.
—Tú… —Su voz apenas salió de sus labios, un susurro frágil que se perdió entre ellos.
Noah levantó la cabeza lentamente y la miró fijamente con una quietud escalofriante, indescifrable pero cargada de significado.
—¿Por qué? —No era solo una pregunta, era incredulidad pura mezclada con traición. Ella había luchado por la Piedra Estelar y, sin embargo, él había ayudado a Kyla a quitársela así.
Noah no dijo nada. Solo la miró, un enigma envuelto en silencio.
Sadie sintió una opresión en el pecho, tan fuerte que le costaba respirar. —Entonces… ¿tú y Alex? —Su voz era baja, con un tono afilado, peligroso—. ¿Han vuelto?
Sadie se quedó atónita por un momento, pero enseguida comprendió lo que quería decir.
—¿Y a ti qué te importa? —espetó, armándose de valor, pero el impacto de su acusación aún le escocía.
Noah se movió, de forma repentina y deliberada. En un instante, estaba frente a ella, rodeándola con sus brazos y atrayéndola hacia su mundo de contradicciones.
—¡Sadie, mírame! —La voz de Noah era áspera, cruda, apenas capaz de contener la frustración.
Sadie levantó la mirada a regañadientes. Una tormenta se gestaba en sus ojos, el desafío chocaba con algo más frágil.
—¿Por qué fuiste a esa subasta? —La voz de Noah era aguda, cargada de sospecha—. ¿Por qué quieres tanto la Piedra Estelar?
Sadie sintió que le ardían los ojos, el peso de todo lo que la oprimía.
Él lo sabía. Sabía que ella quería esa piedra, y sin embargo había dejado que Kyla se la llevara. ¿Y ahora tenía el descaro de interrogarla?
—¡Suéltame! —espetó, forcejeando para liberarse de su agarre.
Pero Noah no aflojó el agarre. Más bien, la atrajo hacia él, más cerca de lo que ella podía soportar.
Entonces, sin previo aviso, la besó.
Las lágrimas resbalaron por sus mejillas, mezclándose con el sabor de su aliento, la amarga salinidad de la traición y el anhelo entrelazándose en algo insoportable.
Ella lo empujó con fuerza. Noah retrocedió lo suficiente como para que ella pudiera separarse. Sin decir una palabra, se dio la vuelta y echó a correr, cerrando la puerta tras de sí como si quisiera excluirlo por completo.
.
.
.