✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 335:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Tenía el rostro marcado por la preocupación y el ceño fruncido por la frustración. En cuanto vio a Sadie, acortó la distancia que los separaba.
Sus miradas se cruzaron y las emociones que Sadie había estado reprimiendo estallaron de golpe. Gritó con voz desgarrada por la desesperación: «¿Dónde está Averi? ¿Dónde está mi hijo?».
Noah se detuvo, con una expresión indescifrable en la mirada.
«Lo estoy buscando», murmuró con voz áspera y agotada.
—¿Buscándolo? —Sadie respiraba entre jadeos entrecortados mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.
—¿Fue por culpa de Kyla? —La voz de Sadie era aguda, acusadora—. ¿Porque ella resultó herida, tiraste a Averi a un lado? Sus ojos se clavaron en Noah, exigiendo respuestas.
Noah apretó la mandíbula y su expresión se nubló. El silencio se extendió entre ellos, pesado y sofocante.
—No lo dejé —murmuró él finalmente—. Samuel se lo llevó a casa. Es solo que…
—¿Solo qué? —La furia se apoderó de Sadie. Agarró a Noah por el cuello y lo acercó hacia sí.
—Solo que estabas demasiado ocupado cuidando de tu novia como para preocuparte por mí —espetó.
El rostro de Noah se volvió rígido. —Sadie…
Sadie retrocedió tambaleándose, las piernas le fallaron y se derrumbó en el suelo. Se cubrió el rostro con las manos, ahogando el sollozo que se le escapó de la garganta. —No te importa nada —logró articular con voz entrecortada—. Lo único que te importa es Kyla. No importa lo que haga yo, ni lo que haga Averi, nunca significaremos tanto para ti como ella.
Todo este tiempo se había aferrado a la creencia de que, en algún lugar del corazón de Noah, había un lugar para ella y Averi, que sentía algo, cualquier cosa, por ellas.
Pero se había equivocado. No había sido más que una cruel ilusión. La tormenta de emociones que se desataba en su corazón quizá no significara nada para él, pero sus labios temblaban mientras sollozaba, aplastada por el peso de todo aquello.
Noah no dijo nada. Simplemente dio un paso adelante, la rodeó con los brazos, la levantó del suelo frío y la atrajo hacia sí en un fuerte abrazo.
—Sadie, voy a encontrarlo y te lo traeré de vuelta —dijo con voz baja y firme—. Te lo juro.
Sadie se quedó sin aliento mientras luchaba por liberarse de su abrazo y empujaba su pecho—. ¡Suéltame! —Su voz era áspera, cargada de angustia.
Pero él solo la abrazó con más fuerza, apoyando su barbilla suavemente contra la cabeza de ella. —No te soltaré, a ninguna de las dos —susurró, como si fuera lo único a lo que podía aferrarse.
De repente, un tono de llamada agudo rompió el aire tenso.
Noah se tensó antes de coger el teléfono.
—Señor Wall —dijo alguien al otro lado, con voz apagada pero urgente—. Esta tarde, la señora Isabel Wall ha llegado a la finca Myrtlewood, ha visto a Averi y se lo ha llevado con ella.
Las palabras golpearon a Sadie como un golpe físico. Levantó la cabeza de golpe, con los ojos muy abiertos por la sorpresa y la rabia creciente.
—¡Isabel! —El nombre salió de los labios de Sadie como una maldición. Temblaba de furia e incredulidad.
.
.
.