✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 262:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Isabel acarició suavemente la espalda de Kyla y le dijo con voz tranquila y reconfortante: «No te preocupes. Ya ha pasado. He pagado tu fianza; nos vamos a casa».
Cuando Kyla salió a la fresca noche, el aire puro pareció ayudarla a aclarar un poco la mente.
Los ojos enrojecidos por el llanto de Isabel se posaron en ella con preocupación. —Kyla, has soportado mucho. Se lo he dicho a Noah; volverá pronto.
Una punzada de preocupación atravesó a Kyla. No esperaba que Isabel involucrara a Noah.
Esto era preocupante. Desde el regreso de Sadie, Noah había mostrado sutiles signos de preferencia por ella. Si se metía en este incidente…
Kyla temía perder por completo su lugar en el corazón de Noah.
Esbozó una débil sonrisa, tratando de parecer indiferente. —Isabel, estoy bien, de verdad. Quizás no deberíamos molestar a Noah. Prefiero no darle más importancia.
Isabel suspiró profundamente, con evidente frustración. —Eres una tonta, ¿por qué insistes en ser tan desinteresada? Después de lo que ha hecho esa mujer, ¿y tú sigues preocupada por exagerar? ¡Noah merece saber su verdadera naturaleza!
La mirada de Kyla titubeó, delatando su conflicto interno. —Isabel, es solo que… no quiero que Noah se preocupe por mí.
Ver la bondad de Kyla hizo que a Isabel se le encogiera el corazón.
La abrazó con fuerza, con la ira hirviendo en su interior.
Kyla era demasiado altruista, siempre pensando en los demás, incluso ahora. Sadie, por el contrario, era despiadada, dispuesta a hacer lo que fuera para salirse con la suya.
Cuando Isabel llevó a Kyla de vuelta a Wall Manor, la noche se había adentrado en una quietud silenciosa.
Kyla se sentó frente a Isabel, acunando una taza de té caliente, cuyo calor se filtraba en sus manos frías.
—Kyla, me he enterado de tu despido. No culpes a Noah. Tiende a tomar decisiones rápidas en los negocios —suspiró Isabel con suavidad.
Kyla sintió una opresión en el pecho y sus dedos se curvaron instintivamente hacia las palmas de las manos.
—Kyla, te he conseguido un nuevo trabajo. Mañana te harás cargo de una sucursal.
—¿Hacerme cargo? —Kyla levantó la vista bruscamente, con una mezcla de sorpresa y emoción en los ojos.
—Sí —afirmó Isabel con un gesto de asentimiento.
—Tú y Noah acabaréis casándoos. Es hora de que aprendas a ser su apoyo y a gestionar eficazmente la sucursal.
La alegría de Kyla era palpable. —Gracias, Isabel. No sé cómo agradecértelo…
Dirigir una sucursal era su sueño desde hacía mucho tiempo.
—Kyla, solo hazlo lo mejor que puedas. Tengo plena confianza en ti. Recuerda que, si no hubiera sido por tu intervención, esos estafadores me habrían engañado.
Isabel reflexionó sobre el pasado con un suspiro.
Los ojos de Kyla mostraron brevemente un destello de culpa, pero rápidamente lo disimuló con una sonrisa. «Isabel, no nos detengamos en el pasado. Solo hice lo que debía hacer».
A la mañana siguiente, Kyla entró en la sucursal del Wall Group con un traje color champán perfectamente entallado.
«¡Buenos días, señorita Wade!».
La recepcionista la saludó con claro respeto.
.
.
.