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Capítulo 221:
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Jim esbozó una sonrisa al llegar junto a ella. —¡Sadie, buenas noticias! ¡Hemos encontrado un donante compatible para Averi!
Por un momento, Sadie se quedó atónita, sin poder asimilar lo que acababa de oír. Un donante compatible significaba una oportunidad para la recuperación de Averi, una oportunidad de vida. —¿De verdad? ¿Está seguro? —preguntó Sadie, con una mezcla de esperanza e incredulidad en la voz.
Jim asintió enfáticamente. «Absolutamente seguro. Es compatible al cien por cien. Podemos empezar a planificar la operación muy pronto».
«Kyla, te debo mucho. Sin tu ayuda, nunca habría conseguido el puesto en Alice Design Studio», dijo Jordyn, con voz llena de sincero agradecimiento y un toque de adulación.
Kyla, sintiéndose algo impaciente, estaba a punto de despedirla con un breve agradecimiento antes de terminar la llamada.
Mientras Jordyn le contaba la noticia de su nuevo puesto, ella solo respondió con un indiferente «Mm».
«Hoy es mi primer día, Kyla. Había alguien en el departamento que se tomó unos días para donar médula ósea…». Jordyn parecía insegura, como si estuviera pensando si decir algo más.
«¿Donar médula ósea? No es nada del otro mundo», comentó Kyla con desdén.
«Pero… Kyla, por casualidad vi el nombre de la persona que iba a recibir la donación…». Jordyn bajó la voz, añadiendo un tono de intriga.
«¿Y cómo se llamaba?». Kyla sintió una punzada de aprensión.
«Es… Averi Hudson».
«¿Averi?». Kyla se enderezó en su asiento.
¿Qué probabilidades había? En ese momento, el mundo le pareció demasiado pequeño.
Kyla pensó en cómo Sadie parecía estar continuamente favorecida por la fortuna. Mientras luchaba por mantener la compostura, su voz se suavizó. «Jordyn, ¿estás segura? ¿Era el hijo de Sadie, Averi?».
«Por supuesto, Kyla. ¡Lo vi yo misma! El expediente del donante indicaba claramente que el receptor era Averi Hudson, diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda…».
Kyla se mordió nerviosamente el labio inferior.
Reconoció que se le presentaba una oportunidad única que debía aprovechar.
Si el niño fallecía, aunque Noah descubriera más tarde la verdad sobre la filiación del niño, sería irrelevante.
Su posición seguiría siendo segura.
—Bien hecho, Jordyn. Concierta una reunión con tu colega para mí.
—¡Ahora mismo, Kyla! —respondió Jordyn con voz llena de entusiasmo.
Con una sonrisa de satisfacción, Kyla colgó el teléfono.
En el hospital, el fuerte olor a desinfectante impregnaba los pasillos.
Sadie sujetaba con fuerza la pequeña mano de Averi, cuyos dedos estaban helados.
Con una bata de hospital demasiado grande, Averi estaba pálido, pero le dedicó a Sadie una sonrisa tranquilizadora, dejando ver sus hoyuelos.
—Mamá, ¡no tengo miedo!
Sadie se inclinó y le besó la frente con ternura, susurrando: «Lo sé. Eres el más valiente, mi Averi».
Desde que se había encontrado un donante compatible, una inquietud persistente carcomía a Sadie, una premonición de que se avecinaban problemas.
El equipo médico de Maradeiris había llegado y Jim había repasado los detalles de la cirugía más de una vez. Todo parecía ir según lo previsto. Mientras una enfermera le tomaba muestras de sangre a Averi, Sadie se quedó cerca, con la mirada fija en él, sin apartar los ojos ni un momento.
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