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Capítulo 170:
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Sadie nunca esperó que Wall Group, un gigante de la industria, le ofreciera una asociación con su estudio en ciernes.
Justo el día anterior, su emoción había sido tan abrumadora que se olvidó de preguntar por un detalle crucial: ¿quiénes eran sus socios?
«¡Exacto, señorita Hudson! ¡Wall Group! Es el tipo de oportunidad con la que la mayoría solo puede soñar», exclamó Pierre, sin darse cuenta del cambio en su expresión. «¡Nuestro estudio podría alcanzar un éxito increíble con este acuerdo!».
Una fuerza invisible pareció oprimir el pecho de Sadie, dificultándole la respiración.
Wall Group. Eso implicaba que Noah estaba involucrado.
Después de reconstruir minuciosamente su vida tras el divorcio, lo último que quería era volver a tener contacto con él.
Sadie dijo con voz tensa: —Pierre, sobre esta asociación… ¿es posible… retirarse?
La sonrisa de Pierre se desvaneció.
—¿Retirarse? Señorita Hudson, ¿habla en serio? ¡Estamos hablando de Wall Group!
—Lo entiendo… pero… —Sadie inhaló profundamente—. Simplemente no me parece adecuado para nosotros. La penalización… ¿podemos permitírnosla? —preguntó, yendo directa al grano.
La expresión de Pierre se ensombreció. —La penalización… por desgracia, está fuera de nuestro alcance…
Sadie cerró los ojos y respiró hondo para calmarse.
Al darse cuenta de la angustia de Sadie, Pierre comprendió la gravedad de su error. Con voz temblorosa, murmuró: —Señorita Hudson… lo siento mucho… Pensaba que era una oportunidad…
—No pasa nada, Pierre. Necesito estar sola para pensarlo.
Aliviado, pero arrepentido, Pierre salió apresuradamente de la oficina.
El silencio envolvió la habitación mientras Sadie permanecía sola, agarrando el documento de colaboración con tanta fuerza que sus uñas amenazaban con perforar el papel.
Con los ojos cerrados, se permitió un momento de respiro.
Cuando volvió a abrirlos, tenía una nueva claridad. Sadie sabía que evadir el problema ya no era una opción. Tenía que enfrentarse al problema, aunque fuera lo último que quisiera hacer. Respiró hondo, cogió su bolso y salió decidida. Salió del estudio y se dirigió directamente a Wall Group.
El bullicioso vestíbulo de Wall Group estaba lleno de gente que iba de un lado a otro, pero la llegada de Sadie pareció detenerlos en seco.
«¿Es esa… Sadie?», murmuró alguien.
«Sí, es ella. ¿No se suponía que…?».
«¿Tres años desaparecida y vuelve así, sin más?». Las especulaciones comenzaron a circular por el vestíbulo como la pólvora.
En ese momento, Tina salió del ascensor y, cuando sus ojos se posaron en Sadie, el expediente que sostenía se le cayó con un fuerte ruido metálico. Su expresión era de puro shock.
«¿Sa… Sadie?».
Al ver a Tina, Sadie esbozó una débil sonrisa. —Tina.
Tina se apresuró a acercarse y agarró a Sadie por el brazo, mirándola atentamente. —¡Eres tú! ¿Qué ha pasado estos últimos tres años? Todos pensábamos que…
Su voz se apagó, dejando en el aire el pensamiento que no se atrevía a expresar. Con una sombra fugaz cruzando su rostro, Sadie respondió con ligereza: —Necesitaba tiempo para aclarar las cosas.
«¿Para aclararte? ¿Tres años?». El escepticismo de Tina era evidente.
«¿Cuál es la verdad, Sadie?».
«No hablemos del pasado», dijo Sadie con voz suave pero firme. No tenía ningún deseo de revivir aquellos años difíciles, y menos aún entre las paredes del Wall Group.
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