📚 Tu biblioteca del romance 💕
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad💡 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 1395:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Dentro de la cabina, todo estaba en silencio.
Tanto Hurst como Sadie inclinaron la cabeza, repasando sus planes, repitiendo cada paso, cada posible giro y todas las estrategias de respaldo que habían preparado.
Ya era por la tarde cuando el avión se detuvo en su destino.
Un elegante coche negro les esperaba fuera, listo para llevarlos más lejos.
No muy lejos de los límites de la ciudad, la finca real se ocultaba entre densos árboles, un oasis privado que Wall Group había construido en sus inicios.
Las puertas se abrieron cuando el coche entró lentamente, y tanto Sadie como Hurst se asomaron para contemplar el paisaje.
Por todas partes, el bosque se cerraba sobre ellos, con un silencio casi antinatural.
De vez en cuando, se oía el canto de un pájaro solitario, que sonaba agudo y extrañamente fuera de lugar.
La mirada de Sadie se agudizó al sentir algo.
Una sonrisa fría y calculadora se dibujó en el rostro de Hurst.
Ninguno de los dos necesitó decir una palabra; sabían exactamente lo que estaba pasando.
Ojos invisibles ya los observaban.
Todas las personas importantes, incluidos los líderes de Zupren y la manada de Emerson, se habían reunido y estaban listas para presenciar lo que sucedería a continuación.
Pasaron dos días.
La luz del sol de la tarde se filtraba por las altas ventanas de la finca real, convirtiendo el suelo de mármol en un lienzo dorado. Un tenso silencio llenaba el aire, denso por el peso de la expectación.
Sadie estaba sentada en el sofá, con una mano alrededor de una taza de café que hacía tiempo que se había enfriado, y la mirada perdida en el tranquilo bosque que se veía al otro lado del cristal.
¿Ya leíste esto? Solo en ɴσνєʟα𝓼4ƒα𝓷.c○𝗺 antes que nadie
No habían hablado mucho entre ella y Hurst en los últimos dos días, pero un entendimiento tácito los mantenía unidos. Ambos estaban simplemente esperando, conscientes de que todos los protagonistas pronto saldrían a la luz.
Hurst permanecía cerca, inmóvil como una estatua detrás de ella. Mantenía la mirada baja, mezclándose con el silencio como si fuera parte de la decoración.
De vez en cuando, un destello de frialdad y agudeza brillaba en sus ojos, insinuando la concentración que se escondía tras la quietud.
La espera interminable le parecía su última prueba, el último obstáculo antes de poder empezar de verdad de nuevo.
Había vivido como la sombra de otra persona durante demasiado tiempo; esta vez, Hurst estaba decidido a jugar por sí mismo.
De repente, la quietud de la finca se vio interrumpida por un rugido profundo y atronador que se hacía cada vez más cercano y fuerte.
Un helicóptero negro aterrizó en el césped, con sus hélices azotando el aire y haciendo que los árboles cercanos se doblasen y se sacudiesen.
La puerta se abrió y un hombre alto y llamativo pisó el césped.
Vestido de negro de pies a cabeza, desprendía un aura de poder contenido y fuerza tranquila.
El tiempo solo había realzado la dignidad de sus rasgos, dejando tras de sí nada más que la confianza que da la experiencia.
.
.
.