El arrepentimiento de mi exesposo - Capítulo 1388
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad
📱 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 1388:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Su repentina desaparición nunca había sido un accidente fortuito.
Alex se lo había llevado.
¡Ese lunático!
¿Por qué había llegado tan lejos?
Una mezcla aplastante de pánico y rabia se apoderó de ella, como si su corazón estuviera atrapado en un tornillo de banco, apretándola con tanta fuerza que le costaba respirar.
Desde lo más profundo de su pecho, Blaine gritó: «¡Alex Howe!».
Su voz rezumaba veneno, poco más que un gruñido. Sus ojos inyectados en sangre reflejaban lo cerca que estaba del límite.
Todas las pruebas estaban ante sus ojos, tan claras e innegables que era imposible ignorarlas.
Ese hombre había acabado con la vida de Tina, había secuestrado a su abuelo y ahora también tenía atrapado a Noah.
En ese momento, Blaine perdió todo rastro de autocontrol.
Una violenta necesidad lo invadió; quería matar a Alex. Más que nada, ansiaba arrancarle la máscara que llevaba puesta y hacerle pagar por todo con su propia sangre.
Dentro de la mansión Howe, el suave aroma del café de primera calidad llenaba la sala de estar, amueblada con buen gusto.
Sentado en una pulida mesa de café de madera de peral, Noah se enfrentaba con calma al hombre que tenía enfrente.
Su llegada esa mañana se había producido a petición de Alex.
No se le había amenazado, pero la invitación iba acompañada de guardaespaldas vestidos de negro que hacían imposible cualquier negativa.
Con elegancia ensayada, Alex se sirvió una taza de café, con movimientos precisos y relajados.
Tu fuente es ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.c♡𝓂 sin interrupciones
Miró el reluciente reloj que llevaba en la muñeca.
«Es la hora adecuada», comentó, clavando en Noah una mirada que ardía de obsesión y locura, destrozando cualquier pretensión de cordialidad.
«La ceremonia de clausura debe de estar muy animada ahora mismo. Sadie me pertenece, Noah».
Esa convicción siempre había sido el núcleo de las creencias de Alex. Si Noah no hubiera reaparecido, Alex estaba seguro de que Sadie lo habría elegido a él hacía mucho tiempo.
En su mente, ninguna pareja podía ser mejor que Sadie y él.
Cualquiera que amenazara ese ideal debía ser eliminado.
Noah dejó que sus delgados dedos se deslizaran por el borde de su taza de café caliente. Al oír las palabras de Alex, levantó ligeramente la mirada.
Dejó la taza sobre la mesa con mano firme, y la base golpeó la madera con un sonido claro y agudo.
El silencioso clic pareció golpear los nervios de Alex con la fuerza de un disparo.
—¿De verdad crees que ella se creerá tus mentiras?
Ya entendía la estrategia de Alex.
La participación de Hailey le había dejado todo claro. Alex había perdido por completo el juicio, y Noah lo veía tan claro como el agua.
.
.
.