El arrepentimiento de mi exesposo - Capítulo 1375
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Capítulo 1375:
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El nerviosismo se apoderó de Blaine cuando la mirada de Sadie se posó en él, y la ira desapareció de su rostro. Pronto, bajó la mirada al suelo.
La culpa lo carcomía.
Le había prometido a Noah que se lo ocultaría a Sadie, pero en ese momento le costaba mucho contenerse.
Si Sadie pensaba que estaba atacando deliberadamente a Alex, nunca podría limpiar su nombre.
Justo cuando las palabras se formaban en su garganta, la voz de Sadie resonó, fría y monótona. «¿Puedes decirme qué ha pasado, por favor?». Lo miró con ojos tranquilos e inquebrantables.
«Nunca me has parecido el tipo de persona que crea problemas sin motivo, Blaine». Hizo una pausa y dirigió la mirada al silencioso Noah.
«Yo también confío en él», añadió. Con «él» se refería a Alex.
«Así que necesito que me cuentes exactamente lo que pasó».
Estaba harta de historias edulcoradas y falsas garantías diseñadas para protegerla de la verdad.
Se merecía saberlo todo, por muy dolorosa o brutal que fuera la realidad.
Blaine se quedó completamente sin palabras. Abrió ligeramente la boca y dirigió una mirada suplicante a Noah, pidiendo ayuda en silencio.
La verdad le pesaba mucho y simplemente no se atrevía a darle una respuesta.
Contarle la verdad probablemente destrozaría a Sadie, pero ya no había lugar para la mentira.
La silenciosa súplica de Blaine no pasó desapercibida. La mirada firme y oscura de Noah permaneció fija e indescifrable.
Los secretos ya no podían ocultarse.
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Dada la retirada instintiva de Sadie anteriormente, era obvio que la honestidad era necesaria desde hacía tiempo.
Ocultar la verdad solo la mantenía atrapada en la incertidumbre. Ella merecía saber qué tipo de peligro la rodeaba realmente.
Una sutil señal con la cabeza de Noah le indicó a Blaine que había llegado el momento. El alivio sustituyó al temor que había pesado tanto sobre los hombros de Blaine.
Se enderezó, y la habitual pizca de picardía desapareció de su actitud.
—Sadie, lo que voy a decirte te parecerá increíble, pero te juro que es la verdad.
Con cuidado, le contó lo que había sucedido, revelando todos los secretos que se habían ocultado durante tanto tiempo.
Las historias de las supuestas hazañas heroicas de Alex en el pueblo, las compras realizadas para un bebé en la mansión Howe y el misterioso mensaje de texto. Por fin, todo salió a la luz.
Una ola de conmoción se apoderó de Sadie. Palideció, como si estuviera esculpida en piedra.
Le faltó el aire; se quedó paralizada por la incredulidad.
Imposible, ¿cómo podía ser?
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