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Capítulo 848:
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Elena apartó la mirada y respiró lentamente para recuperar la compostura. No se había olvidado de su mentor.
«¿Es posible que contactes con alguien de la Unidad Dragón Azur?», preguntó en voz baja.
Ahora que sabía que su mentor dirigía la Unidad Dragón Azur, encontrarlo significaba ponerse en contacto con la unidad. Su larga búsqueda parecía estar más cerca de completarse, lo que despertó en ella una renovada sensación de urgencia.
Los ojos de Wesley parpadearon brevemente con vacilación. En un tono apagado y tenso, respondió: «La Unidad Dragón Azur opera bajo estricto secreto. Sus identidades son confidenciales y solo se puede acceder a ellas a través de canales militares».
La expresión esperanzada de Elena se apagó y su rostro adquirió un tono más frío. Solo se podía contactar con la Unidad Dragón Azur a través del ejército. Esto significaba que, para encontrar a su mentor, no tendría más remedio que alistarse.
Intuyendo sus pensamientos, Wesley intervino bruscamente: «Estás contemplando la oferta de Kason de unirte al instituto de investigación, ¿verdad?». Su tono enfrió el ambiente. «Elena, descarta esa idea. No puedo permitirlo».
Wesley, una figura de autoridad acostumbrada a la obediencia, irradiaba una presencia imponente.
Sin embargo, Elena no era alguien a quien se pudiera someter fácilmente. Su determinación era inquebrantable. Una vez que decidía un rumbo, lo seguía sin descanso.
Con el ceño fruncido, Elena declaró con calma: «Esta es mi decisión. No busco la aprobación de nadie». Ni siquiera Wesley tenía jurisdicción sobre sus asuntos personales, y mucho menos la autoridad para tomar decisiones por ella.
Cuando sus fuertes voluntades se enfrentaron, la tensión llenó el aire, borrando cualquier rastro de su anterior cercanía.
Wesley entrecerró los ojos, agotando su paciencia, pero la mirada de Elena seguía siendo fría y firme. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Prolongar más la conversación habría conducido sin duda a una discusión.
Elena se levantó primero, decidida a unirse al instituto de investigación. No era necesario seguir discutiendo con Wesley. Se marchó rápidamente, sin dejar lugar a dudas.
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Una tensión visible tensaba a Wesley. Le latían las sienes, lo que delataba su enfado interior.
Junto al coche, Félix vio a Elena salir sola, desconcertado por la ausencia de Wesley. Al entrar en la cafetería y ver la mirada pensativa de Wesley, Félix comprendió al instante la situación: Elena y Wesley habían vuelto a enfrentarse.
Exhalando profundamente, Félix murmuró para sí mismo: «¿Dejarán alguna vez este conflicto constante? ¿Cuándo conseguirá Wesley ganarse el corazón de Elena?».
Kason había concedido tres días a Elena para que lo pensara, pero el segundo día trajo consigo una agitación imprevista.
En las aguas del sur, cerca de Houis, estalló un enfrentamiento entre las marinas de Houis y Avaloria, que dejó tres soldados heridos.
Las autoridades censuraron rápidamente la noticia, dejando a la población ajena al altercado.
Entre los altos funcionarios de Houis, la ira hervía a fuego lento y una tensión sorda se gestaba silenciosamente dentro del ejército.
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