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Capítulo 415:
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«¿A qué viene esa sonrisa?», espetó Karen.
Malcolm se encogió de hombros inocentemente, sin perder la sonrisa. «Es mi sonrisa de cortesía».
Karen se quedó sin palabras. ¿Qué excusa tan absurda era esa? ¡Qué idiota tan engreído! Había venido a buscar pelea, pero acabó marchándose enfadada y frustrada.
Wesley se acercó y Malcolm se recompuso rápidamente. «Wesley».
Wesley asintió, pero mantuvo la mirada fija en Elena.
Elena levantó ligeramente la barbilla en señal de reconocimiento.
En ese momento, sonó su teléfono.
Elena se apartó para contestar y vio que era Lydia. Lydia le informó de que el Mercado Fantasma abriría en tres días.
El Mercado Fantasma, el mayor mercado negro clandestino del mundo, abría sus puertas solo una vez al año: un tesoro donde se intercambiaban libremente artefactos raros y productos prohibidos.
El mentor de Elena peregrinaba cada año al Mercado Fantasma.
Elena colgó, decidida a no dejar escapar esta oportunidad de oro.
Cuando Elena se dio la vuelta, sus pasos se tambalearon al ver las copas de vino de los dos hombres.
Delante de Wesley y Malcolm había una ordenada fila de copas de vino tinto.
La expresión de Wesley era difícil de descifrar, fría y distante, mientras que Malcolm esbozaba una sonrisa cortés que ocultaba sus verdaderos sentimientos.
Elena se acercó y preguntó con naturalidad: «¿Qué están haciendo ustedes dos?».
Justo cuando Malcolm estaba a punto de responder, Marlon entró en escena.
Sonriendo amablemente a Elena, Marlon abandonó su habitual actitud severa. «Señorita Harper, me alegro mucho de que haya podido acompañarnos. Kiera ha estado hablando de usted».
«Ya he visto a Kiera antes», respondió Elena con calma.
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Marlon miró a su hijo, que permanecía en silencio, antes de añadir: «Kiera no es la única. Todos esperábamos verte aquí, ¿verdad, Malcolm?».
Pillado por sorpresa, Malcolm se tensó por un momento y luego suspiró para sus adentros mientras su expresión se tambaleaba. Su padre nunca perdía la oportunidad de crear situaciones incómodas.
Evaluando la expresión de Wesley con el rabillo del ojo, Malcolm respondió con cautela: —La señorita Harper ayudó a Kiera a recuperarse. Nuestra familia le está profundamente agradecida.
Marlon lanzó una mirada sutilmente severa a su hijo. Para ser alguien normalmente perspicaz, Malcolm era sorprendentemente torpe en los momentos clave. Era la oportunidad perfecta, pero Malcolm la dejó escapar.
Decidido a no rendirse, Marlon insistió: «La villa ha sido renovada. Malcolm, ¿por qué no le enseñas la casa a la señorita Harper?».
Malcolm sintió un aura gélida a su lado. Su habitual fachada casi se resquebrajó mientras apretaba la mandíbula. «Papá, todavía hay muchos invitados esperando. ¿No deberías estar con ellos?».
Malcolm deseó en silencio que Marlon dejara de provocar a Wesley aquí y ahora. Si su padre seguía así, Wesley podría congelar toda la sala con esa mirada gélida.
Marlon creyó que su mensaje había calado y se marchó satisfecho.
Un silencio incómodo envolvió al trío.
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