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Capítulo 315:
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Los labios de Karen se apretaron en una delgada línea. «No es asunto tuyo», murmuró secamente. «No preguntes».
La firmeza de su tono lo dejaba claro: como si fuera a divulgar algo tan humillante a otra persona.
Temiendo más preguntas, Karen aceleró el paso y se alejó, poniendo deliberadamente distancia entre ellas.
Elyse permaneció clavada en el sitio, con las mejillas enrojecidas por la ira que florecía en su rostro.
El uso del código hacker para enviar un SOS solo podía significar una cosa: Lydia estaba en grave peligro. Si Elena tenía alguna esperanza de llegar a tiempo, tendría que cruzar una zona militar restringida de vuelo.
Cualquier avión normal sería derribado sin dudarlo si intentaba violar el espacio aéreo.
En Klathe, solo había una persona cuyo helicóptero tenía autorización para eludir esas restricciones mortales: Wesley.
Elena acababa de salir de su lujoso coche y ahora el destino le exigía que volviera a pedirle ayuda.
En la villa de la familia Spencer, Wesley estaba sentado en un sofá de cuero mientras Elena se encontraba de pie frente a él.
Levantó sus largas pestañas y sus profundos ojos se posaron en Elena con una intensidad silenciosa.
La expresión de Elena era seria. —Sr. Spencer, necesito que me preste su helicóptero. Considérelo un favor, le deberé uno. Su tono transmitía una inconfundible sensación de urgencia.
Wesley levantó las cejas, intrigado. «Tu familia no debería carecer de helicópteros», preguntó. «¿Por qué no le pides ayuda a Jeffry?».
«Porque solo el suyo puede cruzar la zona de exclusión aérea militar», respondió Elena sin dudar.
La empresa militar-industrial de Wesley suministraba armas de última generación al ejército. Sin sus innovaciones, el avance tecnológico del ejército se habría estancado.
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Esta posición única le había valido la única autorización civil para viajar sin restricciones por el espacio aéreo.
Su helicóptero no era solo un medio de transporte, era un pase perfecto.
Los ojos de Wesley brillaron con interés. —¿Necesitas entrar en una zona restringida?
—No —Elena pronunció cada palabra con claridad—. «Necesito cruzarla y entrar en el espacio aéreo de Avaloria para encontrar a alguien».
La última señal de Lydia había desaparecido en algún lugar de los densos bosques de Avaloria, cerca de Houis.
Wesley entrecerró los ojos y examinó a Elena con atención. Su actitud seria no revelaba ningún signo de engaño.
Le preguntó: «Las relaciones entre Avaloria y nuestra nación siguen siendo precarias. ¿Estás segura de querer aventurarte en el espacio aéreo de Avaloria?».
Al entrar en el espacio aéreo de Avaloria, Elena perdería toda protección. Si las fuerzas militares de Avaloria la detectaban, la clasificarían inmediatamente como espía y la derribarían sin previo aviso.
Elena asintió. «Sí».
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