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Capítulo 1528:
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Ellis se quedó paralizada durante unos segundos y luego asintió brevemente con la cabeza.
«Sí».
Charlette lo miró con ojos gélidos.
«¿Y con qué autoridad le das dinero, Ellis? ¿Quién te crees que eres para mí?».
Las palabras de Charlette atravesaron a Ellis sin piedad.
Charlette se inclinó hacia él, con voz llena de sarcasmo y una sonrisa cruel en los labios.
«¿De verdad crees que te debo gratitud? Sigue soñando. Sinceramente, solo siento lástima por ti. Ya te he dicho que no siento nada por ti, pero sigues rondándome. ¿Tan poco vale tu orgullo? Te lo diré claramente: esta es la última vez. No te quiero, no te necesito y no quiero volver a verte en mi vida. No te metas en mis asuntos. Ni se te ocurra aparecer delante de mí…».
Su diatriba se vio interrumpida cuando Ellis se adelantó y la envolvió en un abrazo inesperado.
El débil y estéril aroma que impregnaba su camisa la inundó, robándole el aliento. Por un momento, la familiaridad la ancló, hasta que volvió en sí y trató de empujarlo. Ellis habló suavemente, imperturbable.
«No estás bien, Charlette. Deja de decir cosas que no sientes».
Ella se quedó paralizada, tomada por sorpresa. ¿Por qué no estaba enfadado? ¿Por qué no se marchaba? ¿Por qué la abrazaba como si ella no hubiera herido sus sentimientos? ¿No había dicho ya suficientes cosas crueles? Un chico como Ellis, tan puro y tan inocente, nunca debería haberse involucrado con alguien como ella.
Su instinto era echarlo de su casa, pero la fiebre en su mente y el dolor vacío en su pecho la hicieron vacilar, solo un poco. Ese anhelo de consuelo se deslizó antes de que pudiera detenerlo.
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Charlette apartó la mirada, con el rostro casi fantasmal, y dejó que las duras palabras murieran en su lengua.
Después de un momento, cerró los ojos.
Siempre era más fácil sentirse pequeña cuando se estaba enfermo.
Al ver que se había calmado, Ellis dijo: «No quieres que le dé dinero. Lo entiendo. No lo volveré a hacer».
Lo único que Ellis quería era asegurarse de que Maddox no volviera a molestar a Charlette. Si ella no quería que le enviara dinero a Maddox, él lo respetaría.
La voz de Ellis siguió siendo suave.
«Lo siento, Charlette. No debería haber tomado cartas en el asunto».
Su calma constante disipó poco a poco el mal humor de Charlette. Ella no respondió, pero tampoco se apartó.
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