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Capítulo 1409:
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La ausencia de la calidez habitual de Elena envió señales de alarma a la conciencia de Lydia. Su sonrisa juguetona se evaporó.
«Algo va mal. Dímelo».
Elena le dio la noticia sin suavizar el golpe.
«Estás embarazada».
La respuesta de Lydia resonó con incredulidad.
«Eso es imposible. He tomado todas las precauciones necesarias. ¿Cómo ha podido pasar?».
Elena negó lentamente con la cabeza.
«No es una broma cruel. Estás embarazada de un mes».
El recuerdo golpeó a Lydia como un rayo, transportándola de vuelta a aquel día crucial de hacía cuatro semanas. Tras regresar a Klathe, se había rendido al irresistible magnetismo de Jeffry. La casa carecía de protección y ella había confiado en la supuesta seguridad de su ciclo, abandonando por completo la precaución. ¿Acaso aquel único momento de pasión había provocado esta consecuencia?
La probabilidad parecía imposiblemente pequeña, pero la biología solo requería una tormenta perfecta de circunstancias. Lydia se quedó inmóvil, su mundo se inclinaba sobre su eje mientras la realidad se derrumbaba a su alrededor.
Su mano se deslizó inconscientemente hacia su abdomen, donde la incredulidad luchaba con la aceptación incipiente. ¿Embarazada? La maternidad nunca había formado parte del plan de su vida. Shadow la había forjado en el fuego y la violencia, donde la supervivencia consumía cada pensamiento y cada sueño. Los hijos representaban un lujo que nunca se había atrevido a imaginar, un futuro demasiado frágil para alguien que vivía perpetuamente al filo de la navaja.
La suave voz de Elena la ancló al momento presente.
«¿Qué vas a…?»
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La pregunta quedó suspendida en el aire como la niebla matinal. La mente de Lydia se esforzó por encontrar una respuesta que seguía estando frustrantemente fuera de su alcance.
El consejo de Elena fluyó como miel sobre acero.
«La fortuna te ha sonreído hoy. La bala ha encontrado tu hombro en lugar de la vida que llevas dentro. Si decides criar a este niño, tus días de cortejar a la muerte deben terminar».
¿Acaso el instinto maternal ya se había despertado en su corazón? Lydia frunció el ceño mientras luchaba con una decisión que cambiaría por completo todo lo que había conocido hasta entonces.
Elena le dijo a Lydia: «Piénsalo detenidamente: pase lo que pase entre tú y Jeffry, tu cuerpo seguirá siendo solo tuyo, al igual que la vida que llevas dentro».
Elena comprendió que Lydia necesitaba estar sola para asimilar esta revelación. Dejó con cuidado la medicina que había traído sobre la mesita de noche y salió de la habitación sin hacer ruido.
Al bajar las escaleras, Elena descubrió a Jeffry apoyado contra la pared, con el cuerpo irradiando tensión.
Cuando Elena se acercó, Jeffry carraspeó y su voz sonó áspera como la grava.
«¿Te ha revelado lo que piensa?».
La respuesta de Elena fue suave pero definitiva.
«No ha compartido nada».
Elena deseaba la felicidad tanto para Lydia como para Jeffry, pero los asuntos del corazón desafiaban la manipulación externa. Su difícil situación actual había surgido de las semillas que ellos mismos habían plantado. Ella reconocía la genuina devoción que ardía en los ojos de Jeffry por Lydia, pero los hijos nunca deberían servir como cadenas para atar corazones renuentes. Lydia no cambiaría sus sentimientos hacia Jeffry simplemente porque su hijo creciera dentro de ella.
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