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Capítulo 836:
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La ira de Carole alcanzó su punto álgido, su tez oscilaba entre la rabia intensa y la palidez, y su mirada era tan aguda que habría atravesado a Ellie si las miradas pudieran matar.
Baylee se movió instintivamente para proteger a Ellie de la mirada malévola de Carole.
Rompiendo la tensión, Baylee le hizo una pregunta directa a Carole.
«Te has dado cuenta de que Ellie es en realidad Elsie, ¿verdad?».
Carole, tomada por sorpresa, decidió no negar la acusación.
Baylee continuó, desentrañando la verdad: «Lo sabías desde el momento en que llegamos a la isla. Tu ataque contra mí no fue para darme una lección por el bien de Afrodita. Ese día, cuando Katharine me envió a recoger una muestra de ADN de Ellie, oí algo detrás de los árboles. Al principio pensé que era un animal, pero eras tú, ¿verdad? »
Baylee había atado cabos con el tiempo, descartando la idea de que alguien tan egoísta como Carole corriera semejante riesgo para atacarla por el bien de Afrodita.
«¿Y qué?», replicó Carole, finalmente reconociendo sus acciones sin una pizca de miedo. «Ellie, ya formas parte de la familia Gordon. Ya no eres hija de los Lambert. ¿Por qué molestarte en volver?».
«¿Has perdido la cabeza?», murmuró Baylee entre dientes, incrédula ante lo absurdo de las palabras de Carole.
Era evidente que Ellie, o mejor dicho, Elsie, tenía todo el derecho a volver a conectar con su propia familia.
Ante alguien que había perdido la razón, Ellie replicó con tono provocador: «Quizás mi objetivo era simplemente enfurecerte».
Carole se quedó casi sin habla por la rabia.
Mientras tanto, Ellie, tras intercambiar unas pocas palabras, sintió otra oleada de náuseas, no por estar enferma, sino por la pura aversión que le producía la presencia de Carole.
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Decididas a no perder ni un momento más, Ellie y Baylee se marcharon.
Carole, al ver las miradas severas de los guardaespaldas, no se atrevió a seguirlas.
Al darse la vuelta para marcharse, Carole se dio cuenta de algo. Recordó que la mano de Ellie le había tocado brevemente el vientre.
¿Era un síntoma de malestar menstrual o… algo más?
La mera idea de otra posibilidad hizo que la mente de Carole se acelerara, una especulación que ni siquiera se atrevía a considerar.
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