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Capítulo 637:
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Al cabo de un rato, Ellie llamó a la puerta con un conjunto de ropa de hombre en las manos. —Kaiden, aquí tienes tu ropa.
La puerta del baño se abrió.
En lugar de coger la ropa, Kaiden extendió el brazo y la atrajo hacia él.
—¡Eh!
Sorprendida, Ellie se encontró rodeada de vapor y tardó un momento en acostumbrar los ojos y verlo con claridad.
Kaiden estaba desnudo.
Tenía un físico perfectamente esculpido en forma de triángulo invertido, con músculos relucientes decorados por gotas de agua y el pelo mojado que le daba un toque de elegancia indómita.
La mirada de Ellie se posó brevemente en su entrepierna antes de apartarla rápidamente.
«¿Te apetece darte una ducha conmigo?», preguntó Kaiden.
A continuación, cogió la ropa de las manos de Ellie y la colocó en un tendedero. El cuarto de baño era espacioso, de casi veinte metros cuadrados, con una bañera empotrada en el centro con capacidad para dos o tres personas.
«¡No!».
Los ojos de Ellie se llenaron de cautela.
¿Acompañarle a darse una ducha? No podía ser solo un simple baño.
Apoyado en el lavabo de mármol, Kaiden comentó: «Sra. Thorpe, he visto su programa esta mañana».
«Para ser sincera, no estoy contenta».
Ellie se sintió desconcertada. ¡Su descontento parecía demasiado común!
Pero, conociendo su carácter, le siguió el juego. «¿Por qué no estás contento?». Kaiden se enfurruñó, esperando que Ellie comprendiera la razón sin que él la expresara explícitamente.
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Ellie comentó en voz baja: «Carole me tiene en el punto de mira, así que debería ser yo la que estuviera molesta, ¿no? Pero no me lo tomo a pecho». » Kaiden se rió entre dientes.
«¿De qué te ríes?», preguntó Ellie, desconcertada.
«De nada». Kaiden abrazó a Ellie y la besó mientras le decía: «Déjame consolarte, cariño».
Ellie no podía entender cómo habían acabado en la cama.
Las palabras de Kaiden resultaron ser solo una artimaña. ¡Lo que prometía ser un consuelo no eran más que palabras vacías!
Impulsada por una compulsión desconocida, Carole vigilaba las actividades en la pequeña villa al este.
De pie en la azotea, observaba desde lejos cómo Garfield dirigía a dos sirvientes que empujaban dos filas de ropa hacia la villa de Ellie. Sus pupilas se contrajeron bruscamente.
¡Eso… era toda ropa de hombre!
El corazón de Carole se aceleró inconscientemente mientras se disponía a mirar más de cerca. Sin embargo, se fijó en que Baylee estaba tomando el sol en el pequeño patio exterior de la villa.
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