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Capítulo 511:
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¿Acaso estaba contemplando una división de bienes?
La expresión de Kaiden se volvió sombría, y una sombra de ira pasó por su rostro.
Sin embargo, en su furia, mantuvo una inquietante calma.
«¿De verdad crees que divorciarte de mí sin reclamar ni un solo centavo es sensato, Ellie?», preguntó, con un tono teñido de incredulidad. ¿Así era como él la veía? ¿Como alguien que discutiría por el dinero durante un divorcio?
Ellie sintió una inesperada punzada de dolor en el corazón y sus pestañas se agitaron con la emoción.
«No me casé contigo por tu dinero…», susurró.
Kaiden era muy consciente de que los motivos de Ellie no eran económicos. La familia Gordon la había obligado a casarse con él justo después de su ruptura con Erick.
Ella nunca había sentido ningún afecto por él desde el principio.
—¡Muy bien, entonces! —concedió Ellie, con una sonrisa amarga en los labios mientras miraba a Kaiden a los ojos—. Entonces, señor Thorpe, ¿cuánto está dispuesto a ofrecerme? La cantidad no tiene importancia para mí. ¡Solo quería el divorcio!
Kaiden, incapaz de contener su frustración, la agarró bruscamente por la muñeca, la atrajo hacia él y le rodeó la cintura con los brazos.
Antes de que Ellie pudiera reaccionar, Kaiden le levantó la barbilla, dejando sus labios vulnerablemente entreabiertos.
Kaiden bajó la cabeza y la besó con fuerza en los labios.
Le dio un beso feroz con una fuerza que parecía punitiva.
—¡Eh! —Ellie jadeó de dolor, llevándose los dedos a los labios con incredulidad mientras intentaba empujarlo, pero fue inútil.
—No te he roto los labios. Soy plenamente consciente de mis actos —comentó Kaiden con frialdad, con un toque de burla en su mirada oscura mientras inspeccionaba los labios rosados de Ellie—. Señora Thorpe, ¿de verdad cree que quiero el divorcio?
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La intensidad del beso hizo que a Ellie se le llenaran los ojos de lágrimas, y ella le devolvió la mirada desafiante.
—¡Suélteme! —exigió, luchando por liberarse.
Pero para Kaiden, el beso no era suficiente. Su mirada permaneció fija en los labios de ella, anhelando otro. Y así, la besó una vez más.
—¡Tú! Una vez más, los labios de Ellie fueron capturados en un beso.
Ella intentó resistirse, pero el beso la abrumó con su intensidad.
La maestría de Kaiden le hacía sentir como si le estuviera quitando todo el aire de los pulmones, minando su voluntad de resistirse.
El abrazo fue poderoso, duradero y despertó un torbellino de emociones en su interior.
Ellie se esforzó por empujarlo, pero el hombre que tenía delante era el guardián secreto de su afecto tácito, el amor que había ocultado en lo más profundo de su corazón.
Cuando el beso terminó, sus piernas temblaban de debilidad, lo que llevó a Ellie a despreciar la traición de su cuerpo.
Sin aliento, Ellie finalmente reunió las fuerzas para enfrentarse a él y le espetó: «¡Kaiden, esto es una escuela!».
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