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Capítulo 406:
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En silencio, se arrepintió de haber hecho que Ellie empujara la silla de ruedas, lo que había enfriado sus manos.
Sus palmas, normalmente cálidas, ahora trabajaban para devolverle el calor a los dedos de ella.
Ellie sintió que su corazón se derretía al sentir sus manos entrelazadas, y su pulso se aceleró.
El ambiente dentro del coche era acogedor e íntimo.
Justo cuando Ellie estaba a punto de decir algo, Kaiden se le adelantó.
—Ellie —dijo con tono frío, casi molesto—. ¿Qué tal si hablamos del tema de que te olvidaste de mí y decidiste irte sola?
La calidez entre ellos pareció desvanecerse en un instante, dejando a Ellie sin palabras.
Sintió una punzada de culpa e intentó retirar la mano, pero Kaiden la sujetó, como si estuviera aferrándose a la prueba de su «error».
Ellie se vio atrapada en la mirada fija de Kaiden. Parecía que esperaba que ella confesara algo, lo que la dejó momentáneamente sin palabras.
Tras una breve pausa, habló con voz insegura. —Me fui porque pensé que estarías enfadado conmigo… por arruinar la fiesta de Carole.
Kaiden respondió con una risa fría. —Sra. Thorpe, al menos intente que sus mentiras suenen creíbles.
Su actitud indicaba claramente que estaba del lado de Ellie. Si realmente hubiera estado enfadado con ella, ¿no habría permitido que esos jóvenes intervinieran antes?
Al darse cuenta de su error, Ellie cambió rápidamente su explicación. «Pensé que querías quedarte más tiempo en la fiesta».
Kaiden se limitó a mirarla, y su silencio ejercía una presión que parecía decir: «Sigue, estoy escuchando tus excusas».
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Finalmente, incapaz de mantener la farsa, Ellie confesó: «No me olvidé de ti. ¡Es solo que estaba muy enfadada!».
El calor de sus manos desapareció cuando Kaiden las soltó y se movió a su lado del coche.
Eran como extraños, un marcado contraste con los momentos anteriores, cuando él le había estado cogiendo las manos.
Su enfado era palpable. Ellie suspiró profundamente.
Afuera, las luces de la ciudad se desvanecieron en la distancia mientras el Rolls Royce Phantom continuaba su viaje hacia Moon Manor.
«¿No íbamos a tomar té con leche y barbacoa?», intentó Ellie disipar la tensión en el coche.
Kaiden no respondió, y su silencio creó una barrera invisible.
Ellie le echó un vistazo. Su perfil era severo, un claro reflejo de su estado de ánimo.
«Kaiden, por favor, no te enfades», susurró, tirando ligeramente de la esquina de su ropa, un gesto involuntariamente coqueto.
Kaiden, sin embargo, permaneció estoico, fingiendo dormir mientras se recostaba. En secreto, era muy consciente de cada suave tirón de su ropa. Ellie, en su mente, no creía que estuviera del todo equivocada por marcharse sin consultar a Kaiden.
En primer lugar, su apresurada salida era comprensible dado su estado de ánimo. En segundo lugar, pensó que quizá Kaiden hubiera preferido que se marchara para poder quedarse más tiempo en la fiesta de Carole.
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