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Capítulo 368:
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Ellie se quedó desconcertada.
Le parecía absurdo.
Baylee había pensado que Marvin podría estar fingiendo y lo había observado con atención, pero no había encontrado ninguna inconsistencia.
Y lo más importante, no podía encontrar ninguna razón racional para que Marvin fingiera ser tonto y se quedara a su lado.
Marvin, sentado cerca, mostró su descontento porque Baylee estaba charlando con Ellie y lo ignoraba.
Justo cuando Baylee estaba a punto de preguntarle a Ellie, que parecía estar de mal humor, el motivo de su llamada, Marvin intervino inesperadamente diciendo: «Tu hombre está fuera».
Ellie y Baylee se quedaron desconcertadas.
Marvin miró su teléfono e informó a Ellie: «Kaiden está en el vestíbulo». Esta información le había llegado de uno de sus hombres.
Como Marvin estaba en el Rich Bar, sus subordinados se aseguraban de compartir con él cualquier información relevante para garantizar su seguridad. Sin embargo, no habían previsto que esta información en concreto se utilizara de esta manera.
«¿Kaiden?», preguntó Ellie, sorprendida.
Ella pensaba que estaba ocupado con el trabajo, pero ¿ahora estaba en el Rich Bar?
Mientras Ellie se preguntaba por qué Kaiden podría estar allí, Marvin sugirió: «¿No deberías ir a ver?».
Su tono implicaba claramente: «¡Más te vale ir a investigar!».
«Iré a echar un vistazo», le dijo Ellie a Baylee.
Marvin estaba encantado con esto.
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¡Por fin se marchaba esa mujer tan molesta!
Una vez que Ellie se hubo marchado, Baylee se volvió hacia Marvin con expresión seria.
—Marvin, ¿qué estás tramando? Por sus recientes encuentros con él, Baylee no creía que Marvin fuera del tipo de persona que compartiera voluntariamente información sobre el paradero del marido de Ellie.
Marvin miró al techo, fingiendo no oírla.
—¡Marvin, sé que me has oído! —insistió Baylee.
Marvin se recostó contra el hombro de Baylee, con los ojos cerrados. «Estoy cansado».
Su mensaje era claro: «Deja de hablar. Quiero descansar».
¡Qué descarado!
Baylee sintió una mezcla de frustración e impotencia.
¿Era posible razonar con alguien cuya mente no estaba del todo presente?
«¿Volverás a ser normal?», pensó Baylee, contemplando la posibilidad de apartar su cabeza de su hombro.
Marvin rebatió enérgicamente la afirmación de Baylee. «Mi mente está perfectamente bien».
Baylee puso los ojos en blanco. Las personas con mentes anormales a menudo insistían en su normalidad.
Ellie se dirigió desde la sala privada al vestíbulo. Rápidamente se fijó en una silueta familiar. Allí estaba Kaiden, sentado en una mesa, rodeado de varias personas, algunas de las cuales reconoció: Edwin y Jerome. Y la mujer de blanco a su lado era… ¡nada menos que Carole!
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