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Capítulo 299:
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El estudiante sonrió. «Me voy a trabajar. No voy a cotillear».
Howard conocía a Ellie desde hacía tiempo. La conocía desde el instituto, aunque ella no tenía ni idea de quién era él.
Ellie se dio la vuelta, con la mirada fija en Kaiden, que seguía absorto en la conversación con los líderes de la escuela. Parecía que no iba a poder reunirse con ella pronto. Dudó entre ir a una pastelería cercana y esperar allí a Kaiden o marcharse sola.
Al salir del vestíbulo, un encuentro inesperado sacudió su mundo. De repente, un joven se abalanzó sobre ella.
«Ellie, por favor, ten piedad. Nunca te hice daño. ¿Por qué arruinaste mi vida y la de mi familia?». El hombre agarró a Ellie por la muñeca y gritó desesperadamente.
«¿Herman?». Ellie tardó un momento en reconocerlo. Intentó liberar su mano y le exigió: «Suéltame».
En solo unos días, el aspecto de Herman se había deteriorado drásticamente. Sus rasgos, antes tan atractivos, ahora eran irreconocibles. Estaba demacrado, con el rostro hundido, la barbilla sin afeitar, el pelo revuelto y un fuerte olor a alcohol que lo envolvía.
Después de que Ellie lograra liberarse de su agarre, Herman se arrodilló dramáticamente ante ella, llamando la atención de todos los que estaban alrededor.
«Ellie, por favor, reconsidéralo. Admito mi error al perseguirte por tu belleza, pero ¿tenías que destruir a toda mi familia? Mi padre tiene casi sesenta años y es frágil. Lo estás empujando al borde de la desesperación, haciéndole considerar algo tan drástico como saltar de un edificio. ¿Lo sabes?».
El alboroto atrajo la curiosidad de los estudiantes, compañeros de clase y padres, que rodearon a la pareja.
«¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es ese chico?».
«¿Por qué se parece al famoso actor Herman?».
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«¿Saltarse de un edificio? Suena horrible».
«¿Hasta qué punto le han empujado para que se arrodille en público de esta manera?».
Antes de que Ellie pudiera responder, una mujer de mediana edad apareció de la nada, y sus gritos angustiados atravesaron la multitud.
«Ellie, mi sobrino está arrodillado ante ti. ¿No vas a mostrar un poco de piedad? Solo eres una niña, y sin embargo eres capaz de tanta crueldad».
La mujer no era otra que Maggie, la tía de Herman.
«Herman, la evasión fiscal de tu padre fue una violación de la ley estatal. Yo no le hice nada», dijo Ellie frunciendo el ceño.
Herman, aparentemente ajeno a las palabras de Ellie, imploró: «Ellie, me equivoqué. Ahora entiendo que tienes conexiones influyentes. Nunca debí haberte perseguido. Por favor, perdónanos a mí y a toda mi familia».
Los estudiantes, aunque al principio no entendían el repentino enfrentamiento, reconstruyeron la situación a partir de la conversación entre Ellie y Herman. Quedó claro que Herman había albergado sentimientos por Ellie y que las acciones de ella habían llevado a la destrucción de su familia.
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