Detrás del Glamour: El secreto de mi mujer - Capítulo 113
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Capítulo 113:
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La risa de Kaiden rompió el silencio.
La duplicidad de Ellie le divertía.
«¡Ah!
De repente, sintió que la levantaban del escritorio. Kaiden la había cogido en brazos.
«Mi albornoz…», dijo ella, con un brazo alrededor de su cuello mientras con el otro intentaba alcanzar su bata.
La distancia entre el estudio y el dormitorio no era corta.
Kaiden parecía indiferente. «Nadie se atreverá a mirarte». El personal no se atrevería a subir las escaleras sin su permiso.
«¡Quiero mi albornoz! ¿Y si…?» ¿Y si alguien la veía? ¿Qué pensarían? ¿Es que no tenía vergüenza?
Kaiden, aparentemente indiferente a la modestia, la envolvió en su abrigo y la llevó fuera.
Apretando la tela contra su pecho, Ellie parecía nerviosa, como si temiera estar haciendo algo malo.
Cuando él no se detuvo en su habitación, ella preguntó: «¿Vamos… a tu dormitorio?».
«¿Prefieres que usemos el tuyo?». El desdén era evidente en su tono.
La habitación de Ellie, un dormitorio secundario, no se podía comparar con la suite principal de Kaiden.
—Solo pensé que no querrías a nadie en tu habitación. —Bajando la mirada, se fijó en el sutil estampado jacquard de su camisa blanca y en los botones de nácar, una mezcla de discreción y opulencia.
Kaiden la levantó entonces con suavidad en brazos, como si le divirtiera su comentario.
Con el cuerpo momentáneamente en el aire, se aferró instintivamente a su cuello y exclamó: «¡Eh!».
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Una risa ahogada llegó a sus oídos, lo que insinuaba la diversión de Kaiden.
Ellie se preguntó si había oído mal.
«Ya has estado antes en mi habitación», le recordó Kaiden, «y también en mi cama».
Una vez había terminado en su cama después de una noche de borrachera.
Al recordar aquello, Ellie sintió una mezcla de vergüenza y arrepentimiento. El alcohol realmente complicaba las cosas.
Kaiden casi tiró a Ellie sobre la enorme cama, pero el mullido colchón amortiguó su caída. Rápidamente, se colocó sobre ella, su alta figura proyectando una sombra, sustituyendo el abrigo que la había envuelto.
«¿Estás nerviosa?».
Esta era una nueva faceta de Ellie para Kaiden, y su curiosidad se despertó.
El conocimiento de Ellie sobre los hombres en esos momentos se limitaba a las películas románticas y los programas de televisión. La actitud burlona de Kaiden no se parecía a ninguna escena de guion.
Él estaba sereno, mientras que ella se sentía ansiosa y tímida, vulnerable en su presencia.
Cuanto más lo pensaba, más decidida se sentía. Con una mano apoyada en la cama y la otra alrededor del cuello de Kaiden, ella inició un beso.
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