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Capítulo 364:
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Acompañó a Sofía hasta su habitación y observó el lugar. La habitación era sencilla, había una cama matrimonial con una cuna al lado, un armario empotrado y algunas cosas de bebé esparcidas por la habitación.
«¿Necesitas algo?» preguntó Ethan mientras desabotonaba los botones del mameluco de Ava.
«No, ya pedí el medicamento que el médico recetó y creo que me lo entregarán pronto.»
«¿Y qué hay del día a día, te falta algo?»
«Gracias a Dios, no. Me las estoy arreglando muy bien, gracias.»
Su tono fue un poco rudo. Aunque sabía que esa no era la situación, le molestaba pensar que Ethan podría imaginar que ella quería aprovecharse económicamente de él.
«Estoy feliz de que en unos días pueda ir a México,» comentó. «Podré convivir un poco más con ella.»
No podía negar que ver a Ethan actuando como padre la hacía feliz. Era adorable e increíblemente afectuoso. Nuevamente, se encontró pensando en él de otra manera.
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«¿Puedo hacerte una pregunta personal?» preguntó él.
Se quedó quieta, recordando que estaba dispuesta a decir solo verdades ese día.
«¿Por qué Mateo terminó contigo?»
«Nunca terminamos,» confesó, notando que Ethan había arqueado una ceja, sorprendido.
«Pero tú dijiste…»
«Nunca terminamos, porque nunca empezamos nada,» completó ella.
Y de repente, sintió que el rostro de Ethan se suavizaba.
¿Acaso eso fue solo su imaginación?
El día de viajar a México estaba casi llegando y se sentía ansiosa por volver a su país de origen, del cual había estado lejos casi tres años. La idea de quedarse en la misma casa que él la ponía un poco nerviosa, aunque ya se estaba acostumbrando a su presencia en su apartamento.
Todos los días después del trabajo, él insistía en llevarla a casa, solo para estar con Ava hasta la hora de dormir.
Era un sábado por la noche y Ethan decidió visitar a su hija. Mientras jugaba en la sala con Ava, que comenzaba a ser más risueña y activa, Sofía revisaba su celular.
«Voy a pedir pizza, ¿quieres?» preguntó Sofía.
«Acepto,» respondió Ethan, sin quitar los ojos de su hija.
Ethan no les había contado a sus padres sobre la pequeña, pero planeaba hacerlo pronto. Sofía se imaginaba el rostro de sus padres y sus reacciones al saber que serían abuelos.
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