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Capítulo 260:
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Estar allí, en una sala de parto, con la mano de Sofía en la suya, le trajo algunos recuerdos dolorosos. Recuerdos que se intensificaron cuando vio al pequeño bebé siendo sacado del vientre de Sofía y llevado rápidamente a la UCI neonatal. Ethan se quedó paralizado al ver esa escena.
«Mi bebé», gritó Sofía al ver a su hija siendo llevada, sin siquiera poder ver su rostro.
«Sus pulmones están débiles por ser una bebé. Tendrá que respirar con ayuda de algunos aparatos. Cálmese, mamá, necesitamos atenderla primero antes de que pueda verla», le dijo una enfermera, limpiando el sudor del rostro de Sofía e intentando calmarla.
Mientras la enfermera le explicaba de manera comprensible lo que estaba pasando a Sofía, Ethan seguía paralizado.
Después de terminar los procedimientos con ella, la llevaron a la sala de recuperación. Fue entonces cuando Ethan decidió salir de allí sin decir nada.
Su acción asustó a Sofía, pero ella estaba tan preocupada por lo que le estaba sucediendo a su hija que ignoró lo que su jefe estaba pensando.
Ethan salió de allí nervioso. Sus manos temblaban y su corazón latía con fuerza, como si estuviera en su propia garganta.
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En su mente, la imagen de la bebé siendo llevada por los médicos se repetía una y otra vez. Sin pensar mucho en nada, simplemente caminó hasta la UCI neonatal, buscando a la bebé.
Mientras caminaba por el pasillo del hospital, se encontró con el médico que había estado en la sala de parto.
«¿Dónde está ella?» le preguntó Ethan.
«Está en observación, los primeros minutos son los más importantes», le explicó el médico.
«Quiero verla», pidió Ethan, con voz urgente.
«No puedo dejar que la vea ahora», respondió el médico.
«¿No me entendiste?» Ethan agarró el cuello de la camisa del médico. «Quiero verla», dijo, con los ojos rojos de desesperación.
El médico vio la mirada desesperada de Ethan y notó que había algo más profundo. Sabía que había visto esa mirada una vez, hace algunos años, pero se dio cuenta de que Ethan estaba tan nervioso que parecía no recordarlo.
«Ven», dijo el médico finalmente.
A pedido del médico, Ethan hizo toda la higiene necesaria, cambiándose la mascarilla y el gorro que usaba, y se puso guantes.
Después de eso, Ethan entró en la pequeña habitación donde había una incubadora con un bebé diminuto dentro. La pequeña bebé estaba solo con un pañal, cubierta de aparatos. Su pequeña barriga subía y bajaba frenéticamente.
Ethan se acercó lentamente, observando su pequeño cuerpo frágil. No sabía por qué estaba allí, pero no quería alejarse de esa pequeña criatura indefensa.
«Probablemente se quedará aquí por un tiempo, pero será muy bien cuidada, no te preocupes», dijo el médico.
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