✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 223:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Pero notó que en ningún momento Sofía parecía titubear. La expresión seria de su rostro demostraba que no estaba bromeando.
“Es una broma”, respondió él.
“Sofía, ¿no te das cuenta de que estás arruinando tu vida?”
“¿Planeas decir eso a todas las mujeres que te digan que están embarazadas?”, le cuestionó nerviosa. “¿Recuerdas que le dijiste lo mismo a Aurora y luego te arrepentiste?”
“Perdón”, pidió apenado.
“Mateo, ¿de verdad crees que puedes decir lo que quieras cuando te enojas? ¿Crees que esto es lo que una mujer embarazada quiere oír cuando te confía algo así?”, se frustró. “Me has decepcionado”.
Dejó a Mateo en la sala y caminó hacia su habitación. Contenía el llanto solo para que él no la viera en ese estado.
Ya no bastaba con lo que había pasado entre ella y Ethan, ahora Mateo decía aquello.
𝒩uevas 𝒽𝒾𝓈𝓉𝑜𝓇𝒾𝒶𝓈, solo en hispanovelas.com.
¿Qué tan insensibles podían ser los hombres?
Sabía que su reacción no sería la mejor, pero no imaginó que repetiría la misma frase que le dijo a Aurora cuando ella le contó que estaba embarazada de gemelos.
“Espera”, pidió él, siguiéndola hasta la habitación.
“Lo siento”.
Sofía dejó de caminar.
“Tienes razón, digo cosas sin sentido cuando estoy nervioso y ni siquiera pensé en cómo te estaba haciendo sentir ahora. Perdóname, Sofía”, dijo, abrazándola.
Fue en ese momento que pudo contener el llanto y se deshizo en lágrimas.
“Lo siento mucho”, pedía mientras la abrazaba. “Prometo que no haré ni diré cosas que puedan lastimarte”.
Nunca había visto llorar a Sofía, la abrazó, acariciándole el cabello.
“De verdad, perdóname”.
Después de un rato así, Sofía se sintió más tranquila y entró a la habitación acompañada de Mateo. Ya sentada en la cama, decidió contarle el resto de la historia. Después de confesar que había estado ocultando el embarazo, Mateo guardó un largo silencio.
“¿Qué pasa?”, preguntó ella, notando el silencio ensordecedor de Mateo.
“No es nada, solo estoy… pensando antes de decir algo”.
“Quisiera saber qué estás pensando, pero me da miedo oírlo”.
“Solo estoy preocupado por ti”, reveló. “Sé cuánto te aprecio y que quiero lo mejor para tu vida, ¿verdad?”
“Lamento haberte decepcionado”, dijo ella.
“Yo me he decepcionado”, suspiró él. “Estás viviendo tu vida, pero el único que decepcionó aquí fui yo. Si no te hubiera dejado ir cuando te declaraste, nada de esto estaría pasando. Siento que el culpable de todo esto soy yo”.
“Deja de pensar así, no tienes la culpa de nada”.
.
.
.