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Capítulo 216:
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“No es por nada. ¿Sabes qué? Tienes razón, ser secretaria del CEO es mucho más ventajoso para mí, y creo que no debo rechazarlo”, anunció.
Recordó que tendría un hijo que cuidar y un parto que costear. Ya no era gratis en Estados Unidos, así que sabía que no debía desperdiciar oportunidades.
“Veo que eres lista”, comentó Ethan, pareciendo gustarle su decisión.
“Gracias por la oportunidad, prometo que seguiré dando lo mejor de mí”.
“Sé que lo harás, después de todo, si no lo haces, te descarto”, la amenazó.
Su tono era de soberbia y su expresión, dura.
Sofía sabía que él hacía eso a propósito, que fingía que no le importaba. Sabía que si seguía trabajando para él, tendría que fingir que no le importaban muchas cosas.
Mirando a Ethan, se sentó en la silla frente a él y comenzó a organizar los papeles.
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Estar a su lado era diferente, aunque solo fuera por unos minutos durante el día. Su presencia la desconcertaba. Sentía su perfume inolvidable, lo que la hacía recordar sus momentos juntos. Además, no podía dejar de notar sus manos.
No sabía qué nombre se le daba a la atracción que sentía por las manos masculinas, y las de Ethan, entonces, superaban a todas las que había visto en su vida. Pensar que esas manos ya habían recorrido su cuerpo la hizo sentir un calor intenso.
“Voy a buscar algo para beber”, dijo ella, levantándose. “¿Quieres algo?”
“Nada”, respondió él, sin mirarla.
Cuando salió de la oficina de su jefe, recuperó la respiración, pues mientras estuvo allí dentro, sentía que ni siquiera sabía respirar.
Corrió al baño y se lavó la cara. Después, pasó por la máquina de bebidas para ambos y volvió a la oficina.
“Aquí tienes”, puso la bebida de él sobre la mesa.
Mirando a su alrededor, trató de concentrarse en el trabajo.
No sabía cuánto tiempo había estado dentro de esa oficina, pero cuando terminaron, la empresa estaba vacía y oscura. Todos ya se habían ido.
“Ya son las once de la noche”, comentó Ethan, cuando tomaron el ascensor juntos.
“¡Vaya! Trabajamos tanto que ni vi pasar el tiempo”, dijo él.
“Ya es tarde, te llevaré a casa”.
“No necesitas molestarte con eso”, respondió rápidamente.
“No es molestia, fui yo quien te hizo trabajar hasta tarde”.
“Aun así, puedo tomar un taxi”, explicó.
“¿Vas a tomar un taxi hasta tu casa? Vives tan cerca de aquí, puedo dejarte allí, es mi trayecto”, comentó él.
“Ya no vivo en ese apartamento”, anunció.
Ethan la miró con cierta sorpresa.
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